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jueves, 16 de enero de 2020

363. Difundimos un mensaje de Pepa Torres

Hola compañeras.
Tenemos ganas y fuerzas para movilizar en Madrid una huelga de mujeres o por lo menos un gesto simbólico en el contexto de la huelga feminista de Marzo. La propuesta nos viene desde Barcelona para mover a nivel estatal a las mujeres.
Convocamos una reunión con las mujeres que les pueda interesar el miércoles 22 de Enero a las 19:30 h en la Casa de las Apostólicas del Corazón de Jesús C/ José Marañón 15 A.
Por favor confirmad asistencia.

Un abrazo
Pepa Torres (Ponente de Encomún del encuentro del año pasado)

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sábado, 23 de abril de 2016

349. Charla Chércoles. Encuentro Encomún. Guadarrama-febrero 2016

Hola a todos.

ESTAMOS INTENTANDO COLGAR LAS CHARLAS DE CHÉRCOLES
Pero tenemos problemas técnicos....
¿Quizá nos puedas echar una mano?
Si es así, díselo a tu representante y nos ayudas.

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lunes, 15 de febrero de 2016

346. Solo quedan 3 semanas. Adolfo Chércoles.

¡Apúntate!, cuanto antes mejor. En Guadarrama (Complejo Fray Luis de León)
LAS PRIMERAS PLAZAS YA HAN SIDO OCUPADAS
No te quedes sin ir, manda un mensaje a tu coordinador de Encomún para hacer el ingreso reservando tu sitio, en primera fila. "Con la Misericordia hay que ser los primeros"




Sábado
10,00h .Llegada y acogida.
10,30: Saludo y presentación del encuentro.
Oración .
11,00h-13,30h: 1ª charla y diálogo de Adolfo
Chércoles.
Sábado tarde
16,30h- ‘Refugiados’: reto a la Misericordia.
18,00- Merienda
18,30- Trabajo en grupos.
21h : Cena.   Concierto con Rafa Sánchez.
Domingo mañana
9,00: Desayuno.
10,00: Oración de ambientación.
10,30: 2ª charla y diálogo con Adolfo Chércoles.
13,00: Eucaristía.

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lunes, 8 de febrero de 2016

345. ENCUENTRO CON ADOLFO CHÉRCOLES Y RAFA SÁNCHEZ. SOLO QUEDAN 4 SEMANAS

Os hemos enviado, a través de vuestro representante, el excel para inscribiros, 
completarlo antes del 15 de febrero para poder organizarlo todo muy bien.
Un saludo.
Sábado
10,00h .Llegada y acogida.
10,30: Saludo y presentación del encuentro.
Oración .
11,00h-13,30h: 1ª charla y diálogo de Adolfo
Chércoles.
Sábado tarde
16,30h- ‘Refugiados’: reto a la Misericordia.
18,00- Merienda
18,30- Trabajo en grupos.
21h : Cena.   Concierto con Rafa Sánchez.
Domingo mañana
9,00: Desayuno.
10,00: Oración de ambientación.
10,30: 2ª charla y diálogo con Adolfo Chércoles.
13,00: Eucaristía.

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sábado, 30 de enero de 2016

lunes, 25 de enero de 2016

343. CHARLA DE NURYA MARTINEZ GAYOL.

(se abrirá una página y dándole al botón naranja la puedes escuchar sin necesidad de descargarla)

Gracias Nurya por transmitir vida y vida plena.




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domingo, 24 de enero de 2016

martes, 17 de noviembre de 2015

340. ENCUENTRO DE ADVIENTO 2015


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339. TAIZEANDO.


Os remitimos algunos enlaces para sintonizar con Taizé a todos los amigos de Encomún.
Videos promocionales:
La Vida en Taizé: 
Encuentro de Valencia: 
1.- TAIZEANDO.
Grupo que ofrece oraciones itinerantes de Taizé por comunidades, parroquias y colegios.
Iniciativa de los Hermanos de Taizé.
Entrevistas que hemos tenido con respecto a Taizeando :)
Contacto:
Facebook: Taizeando. 
Twitter: @taizeando
3.- Oraciones y Reflexiones de la Comunidad de Taizé cada semana. Todos los cantos. Partituras. Proyectos. Fraternidades de ayuda. Refugiados.
4. Puedes recibir noticias de Taizé una vez al mes. Lo solicitas en taize.fr a tu correo.
5. You tube. Pones el titulo de un canto de Taizé y salen mil opciones para aprender los cantos.
6.- En la pagina taize.fr puedes encontrar todas las oraciones que hay en España, por Comunidades Autónomas.
España: oraciones comunitarias con Cantos de Taizé.
Comunidad de Madrid
Madrid: Oración común los viernes a las 20:30 horas en la parroquia de Santa María Madre de la Iglesia, calle Gómez de Arteche, 30, 28044 Madrid, metro: Carabanchel Alto, autobuses: 34, 35 y 47.
Madrid: Oración común los viernes a las 21:30 horas en la cripta del Santuario del Corazón de María, calle Ferraz esquina Marqués de Urquijo, 28008 Madrid, metro: Argüelles
Madrid: Oración común los miércoles a las 20:30 en la capilla de la parroquia de los Redentoristas, calle Félix Boix, 13 28036 Madrid. 
7.- Y si queréis nosotros somos varias FAMILIAS vinculadas a Taizé y a Buenafuente del Sistal.
Vamos en Pascua o en verano.
Además experiencia domestica de rezar en casa.
Podríamos tomar un café o preparar una oración en nuestra casa y compartirla con vosotros. E intercambiar sintonías.
Es una necesidad reactivar la mirada sobre Taizé en la diocésis de Madrid, pues ha estado muy limitada en los últimos años.
Un abrazo.

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domingo, 7 de septiembre de 2014

329. PAGOLA Eclesalia 2014

 Después de estas merecidas vacaciones os colgamos esta reflexión de Pagola.

Es verdaderamente preciosa y plenamente centrada en lo comunitario.
Esperamos vuestros comentarios para poder mantener vivo entre todos este blog.

ecleSALia 3 de septiembre de 2014
"PREMIO ALANDAR 2011"

23 Tiempo ordinario Mateo 18, 15-20
ESTÁ ENTRE NOSOTROS
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).
ECLESALIA, 03/09/14.- Aunque las palabras de Jesús, recogidas por Mateo, son de gran importancia para la vida de las comunidades cristianas, pocas veces atraen la atención de comentaristas y predicadores. Esta es la promesa de Jesús: “Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”.
Jesús no está pensando en celebraciones masivas como las de la Plaza de San Pedro en Roma. Aunque solo sean dos o tres, allí está él en medio de ellos. No es necesario que esté presente la jerarquía; no hace falta que sean muchos los reunidos.
Lo importante es que “estén reunidos”, no dispersos, ni enfrentados: que no vivan descalificándose unos a otros. Lo decisivo es que se reúnan “en su nombre”: que escuchen su llamada, que vivan identificados con su proyecto del reino de Dios. Que Jesús sea el centro de su pequeño grupo.
Esta presencia viva y real de Jesús es la que ha de animar, guiar y sostener a las pequeñas comunidades de sus seguidores. Es Jesús quien ha de alentar su oración, sus celebraciones, proyectos y actividades. Esta presencia es el “secreto” de toda comunidad cristiana viva.
Los cristianos no podemos reunirnos hoy en nuestros grupos y comunidades de cualquier manera: por costumbre, por inercia o para cumplir unas obligaciones religiosas. Seremos muchos o, tal vez, pocos. Pero lo importante es que nos reunamos en su nombre, atraídos por su persona y por su proyecto de hacer un mundo más humano.
Hemos de reavivar la conciencia de que somos comunidades de Jesús. Nos reunimos para escuchar su Evangelio, para mantener vivo su recuerdo, para contagiarnos de su Espíritu, para acoger en nosotros su alegría y su paz, para anunciar su Buena Noticia.
El futuro de la fe cristiana dependerá en buena parte de lo que hagamos los cristianos en nuestras comunidades concretas las próximas décadas. No basta lo que pueda hacer el Papa Francisco en el Vaticano. No podemos tampoco poner nuestra esperanza en el puñado de sacerdotes que puedan ordenarse los próximos años. Nuestra única esperanza es Jesucristo.
Somos nosotros los que hemos de centrar nuestras comunidades cristianas en la persona de Jesús como la única fuerza capaz de regenerar nuestra fe gastada y rutinaria. El único capaz de atraer a los hombres y mujeres de hoy. El único capaz de engendrar una fe nueva en estos tiempos de incredulidad. La renovación de las instancias centrales de la Iglesia es urgente. Los decretos de reformas, necesarios. Pero nada tan decisivo como el volver con radicalidad a Jesucristo.
(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia). 


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jueves, 26 de mayo de 2011

293. ¿Qué opino sobre la JMJ?

Recojo la entrevista a Pedro José en Alandar (nº 274, enero 2011) sobre la JMJ.

¿Qué opino sobre las JMJ?
Partiré de la sensación agridulce que me dejó la última visita del Papa a Santiago y Barcelona. Me entristecieron los carteles de “Nosotros no te esperamos”, las ácidas manifestaciones de algunos ateos y homosexuales o ciertos artículos sobre la pederastia. Esas reacciones –quizá exageradas, pero comprensibles- deberían hacernos reflexionar.

Tras el atentado contra las torres gemelas, el presidente Bush se preguntaba: “¿Por qué nos odian?”. Y llegaba a la peregrina conclusión de que por envidiar la libertad y la democracia de EEUU, olvidando décadas de una política nefasta en oriente próximo. No hagamos lo mismo. Ante estas críticas, pensemos si hemos hecho un daño indebido para rectificar.

Pero me apenaron también los apoyos incondicionales al Papa, las expresiones de autoafirmación, o los vítores de algunos grupos, más propios de adolescentes que esperan a algún cantante famoso que de creyentes adultos que desean expresar su cariño y aprecio a quien nos preside en el Señor Jesús. Me preguntaba: ¿no cabe un amor a la Iglesia lúcido y crítico entre los cristianos? ¿No cabe la discrepancia respetuosa de quienes se encuentran fuera de la comunidad eclesial?

Hubo, por otra parte, aspectos de la visita que me alegraron mucho: la fe de los sencillos que no está contaminada de hipercriticismo, la expresividad de la liturgia bien realizada, el esplendor de la Sagrada Familia, las palabras del Benedicto XVI sobre Dios y la belleza, el contenido general de sus homilías o el encuentro masivo y público de cristianos venidos de tantos lugares.
La Sagrada Familia me parece un prodigio de diálogo de la fe con la cultura moderna. Su maravillosa arquitectura simbólica expresa una honda espiritualidad en unas formas radicalmente contemporáneas. Ésta es la principal asignatura pendiente de la Iglesia actual y la tarea a impulsar en las JMJ.

Por último, querría señalar algunas perplejidades evangélicas de estas visitas que las JMJ deberían evitar: presupuesto desmedido, medidas de seguridad exageradas, construcción de un gran altar de pladur en la soberbia plaza del Obradoiro, visita tan fugaz que no dio tiempo para casi nada (una persona que esperó en la calle para ver a Benedicto XVI en Santiago comentaba: “Pasó más rápido que Alonso”), medir el éxito por el número de asistentes, reunirse con los poderosos en lugar de con las comunidades cristianas o los pobres, la actitud interesada de los gobernantes para “salir en la foto”, la equiparación de la situación actual de anticlericalismo con la previa a la guerra civil…

A partir de esta experiencia puedo expresar, en positivo, mi opinión sobre las JMJ que congregan a jóvenes católicos de todo el mundo con el Papa cada 2 o 3 años desde 1986 y cuya última edición –la XXI- tuvo lugar en Sydney en 2008. Y quiero comenzar por señalar que me parece muy oportuno reunir a jóvenes creyentes de todo el planeta para que se acerquen a Jesús y puedan compartir sus búsquedas. Especialmente cuando el clima dominante de indiferencia religiosa y relativo descrédito eclesial hacen mella en los creyentes más jóvenes, que se sienten como “especie en peligro de extinción” o que pueden tener la tentación de vivir su fe “en las catacumbas”. Rezar, comunicar, reflexionar, compartir y celebrar con otros jóvenes no puede ser sino excelente.

Con todo, si me preguntan si serán positivas o no las JMJ contestaré como Jarabe de Palo: “Depende. ¿De qué depende?” De dos cuestiones: de cómo estén organizadas por la Iglesia y de cómo se acerquen a ellas los jóvenes. Respecto a lo primero, las objeciones que planteaba antes se resumen en una idea: no hay que generar “alergias”. Las jornadas han de ser sencillas, cercanas a la gente, afectivas, creativas, alegres, liberadoras, proféticas. Han de articularse para facilitar un encuentro profundo con Jesús y la comunicación entre los jóvenes.

Por eso, el Papa debería promover el diálogo: no sólo venir a hablar a los jóvenes, sino también a escucharlos y, sobre todo, a ayudarles a dialogar con Jesús. Por lo que se refiere a los jóvenes, la clave se jugará en el antes y el después. Un evento como éste puede ser un jalón muy significativo para quienes lleven recorrido un itinerario de fe si, después, tienen ocasión de asimilar e interiorizar lo vivido. En caso contrario estaremos construyendo “sobre arena”.

José Luis Pérez Álvarez distingue con acierto el “experimento” de la “experiencia”. El primero es un “montaje” nuestro que puede ser consumido narcisistamente en forma de emoción y sensación eufórica. La “experiencia” tiene mucho de gracia, de acogida, de profundidad, de salida de uno mismo, de “huella” dejada por el Espíritu. Esperemos que los jóvenes experimenten, de algún modo, la cercanía de Dios y que no nos preocupemos de “cuántos” cristianos somos, sino de “cuánto” somos cristianos.

Pedro José Gómez Serrano

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lunes, 23 de mayo de 2011

292. Democracia real, todavía no

Artículo de J. I. González-Faus publicado por cristianisme i Justicia.

Democracia real, todavía no

Bravo muchachos. Ya me sorprendía que no acabarais saltando un día. Pero todo tiene sus ritmos, y la indignación social también. No comparto eso de democracia real “ya”, porque tardará bastante. Pero agradezco vuestra proclama de que nuestra democracia es profundamente irreal, casi sólo virtual.

Quienes os critican desde sus butacas dicen que “no proponéis soluciones”, sin darse cuenta de que estáis haciendo un diagnóstico muy exacto. Y que, como pasó con el sida o con el cáncer, sólo cuando se tiene el diagnóstico podemos comenzar a buscar el remedio o la vacuna. Habéis comprendido en vuestras carnes que este capitalismo global es incompatible con la democracia y que, de seguir por él, nos encaminamos no sólo a crisis sucesivas, a niveles masivos de paro y a generaciones perdidas como la vuestra, sino a una forma de fascismo permisivo. Nuestra democracia es irreal porque no puede haber auténtica democracia política sin democracia económica y, en el campo económico, vivimos bajo la dictadura de “los mercados”.

Soy de los que creen que mejorarán algo las cosas cuando gobierne el PP: pero no porque tenga un mejor programa económico (demasiado tiempo llevamos viendo que no tiene ninguno), sino porque entonces los poderes económicos aflojarán, los grifos financieros abrirán un poco la mano del crédito, y aceptarán correr algún riesgo a cambio de asegurar un gobierno perpetuo de la derecha. Luego, tras los primeros éxitos aparentes en las cifras de paro y de crecimiento, ya se encargarán de imponer sucesivos pasos hacia el desmonte del estado del bienestar: privatizaciones de la salud y demás bocados apetitosos. Y entonces será la hora del palo.

Supongo que conocéis un escrito ejemplar de Julio Anguita renunciando a su pensión como ex-diputado porque “con la pensión como maestro ya se puede vivir suficientemente”. Carta que, a su tiempo, compararon algunos con los emolumentos que Aznar o Felipe González añaden a sus “modestas” pensiones de ex-presidentes. Y que a otros les mereció el comentario de que Anguita será un buen hombre “pero desfasado”. Sin percibir que diciendo eso echaban piedras a su propio tejado: porque reconocían que la honradez es algo desfasado en un sistema como el nuestro. Como lo muestra la presencia de corruptos en todas las listas y que los partidos no reaccionen eliminándolos sino pretendiendo que los otros tienen más. Como lo demuestra la obscena negativa a reformar una ley electoral que les asegura la poltrona por muy enemigos que parezcan entre sí. Como lo demuestra también el bueno de E. Abidal que, tras una experiencia en que vio la muerte de cerca, comprende que en la vida hay cosas más humanas y más importantes que el dinero y vende sus coches para dar limosnas a enfermos y hospitales; pero no se da cuenta de que de este modo no hace más que agravar la crisis porque si todos hacen lo mismo, baja la venta de coches y nuestra economía no remonta. Que nuestro sistema sólo puede funcionar malgastando; y sólo sabe producir mucho a base de repartir muy poco.

Por eso vosotros habéis dicho muy bien que no sois anti-sistema sino alter-sistema. Mucho más cuando hemos visto cómo, pasado el primer terror que despertó la crisis, no se ha cumplido absolutamente nada de aquello de “refundar el capitalismo” que prometieron cuando les embargaba el pánico: ni supresión de paraísos fiscales, ni tasa Tobin… “¡Es que son cosas muy difíciles!”. Como si no fuera más difícil aún combatir al Sida cuando estalló y ni sabíamos lo que era. Pero claro: el sida podría afectarles también a ellos. Ahí tenéis al señor DSK y al FMI que levantan un escándalo por una (supuesta o real) violación de una camarera, cuando llevan años violando poblaciones enteras de países pobres sin escándalo de nadie.

Tengo suficientes años como para que estas palabras cobren cierto carácter de testamento. Permitidme pues sugerir algunos horizontes para vuestro trabajo futuro. En primer lugar, no aceptéis la palabra de nadie que no haya visto y palpado la crisis de cerca: que no conozca esos rostros tristes de niños hambrientos, ni la desesperación de las madres cuando oyen llorar de hambre al niño; que no haya visto la mirada baja del señor en paro crónico que no se atreve ni a levantar la vista porque se culpabiliza él de lo que pasa a su familia; a nadie que no haya puesto los pies con cierta asiduidad en lugares como la Mina de Barcelona, la Cañada real de Madrid y otros semejantes.

En segundo lugar dos consejos del Nuevo Testamento (al que no creo que conozcáis mucho, pero eso ahora importa menos): “La raíz de todos los males es la pasión por el dinero” (1 Tim 6,10): sabia constatación hecha hace veinte siglos y mucho más valiosa en la actual estructura económica. A esa observación añadía san Pablo que debéis “trabajar vuestra liberación con temor y temblor”: porque vais a tener no sólo muchos enemigos sino inevitables problemas o divisiones entre vosotros, y las típicas tentaciones de incoherencia propias de nuestra pasta humana. Pero sabéis ya que la única posible solución de nuestro mundo es lo que el mártir Ignacio Ellacuría llamaba “una civilización de la sobriedad compartida”. Porque por el camino que vamos se incuba un doble terrorismo (político y ecológico) que un día acabará con nosotros.

Gracias, ánimo y mucha paciencia.

J. I. González-Faus.

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viernes, 14 de enero de 2011

281. Estreno de "De dioses y hombres "

Hace unos meses nos hicimos eco de la película "De dioses y hombres", que recibió varios premios en el pasado Festival de Cannes. Y este fin de semana se estrena por fin en España. Cuando la veamos podemos comentarla en el blog.

La historia de los monjes de Tibhirine asesinados es conocida y está accesible en distintos medios y publicaciones, de modo que no comentaré nada más. Pero sí quiero recoger la preciosa reflexión-oración del prior de la comunidad, Christian de Chergé. Merece la pena sin duda.

“Cuando un A-Dios se vislumbra...

Si me sucediera un día -y ese día podría ser hoy-
ser víctima del terrorismo que parece querer abarcar en este momento
a todos los extranjeros que viven en Argelia,
yo quisiera que mi comunidad, mi Iglesia, mi familia,
recuerden que mi vida estaba ENTREGADA a Dios y a este país.
Que ellos acepten que el Único Maestro de toda vida
no podría permanecer ajeno a esta partida brutal.
Que recen por mí.
¿Cómo podría yo ser hallado digno de tal ofrenda?
Que sepan asociar esta muerte a tantas otras tan violentas
y abandonadas en la indiferencia del anonimato.
Mi vida no tiene más valor que otra vida.
Tampoco tiene menos.
En todo caso, no tiene la inocencia de la infancia.
He vivido bastante como para saberme cómplice del mal
que parece, desgraciadamente, prevalecer en el mundo,
inclusive del que podría golpearme ciegamente.
Desearía, llegado el momento, tener ese instante de lucidez
que me permita pedir el perdón de Dios
y el de mis hermanos los hombres,
y perdonar, al mismo tiempo, de todo corazón, a quien me hubiera herido.
Yo no podría desear una muerte semejante.
Me parece importante proclamarlo.
En efecto, no veo cómo podría alegrarme
que este pueblo al que yo amo sea acusado, sin distinción, de mi asesinato.
Sería pagar muy caro lo que se llamará, quizás, la "gracia del martirio"
debérsela a un argelino, quienquiera que sea,
sobre todo si él dice actuar en fidelidad a lo que él cree ser el Islam.
Conozco el desprecio con que se ha podido rodear a los argelinos tomados globalmente.
Conozco también las caricaturas del Islam fomentadas por un cierto islamismo.
Es demasiado fácil creerse con la conciencia tranquila
identificando este camino religioso con los integrismos de sus extremistas.
Argelia y el Islam, para mí son otra cosa, es un cuerpo y un alma.
Lo he proclamado bastante, creo, conociendo bien todo lo que de ellos he recibido,
encontrando muy a menudo en ellos el hilo conductor del Evangelio
que aprendí sobre las rodillas de mi madre, mi primerísima Iglesia,
precisamente en Argelia y, ya desde entonces, en el respeto de los creyentes musulmanes.
Mi muerte, evidentemente, parecerá dar la razón
a los que me han tratado, a la ligera, de ingenuo o de idealista:
"¡qué diga ahora lo que piensa de esto!"
Pero estos tienen que saber que por fin será liberada mi más punzante curiosidad.
Entonces podré, si Dios así lo quiere,
hundir mi mirada en la del Padre
para contemplar con El a Sus hijos del Islam
tal como El los ve, enteramente iluminados por la gloria de Cristo,
frutos de Su Pasión, inundados por el Don del Espíritu,
cuyo gozo secreto será siempre, el de establecer la comunión
y restablecer la semejanza, jugando con las diferencias.
Por esta vida perdida, totalmente mía y totalmente de ellos,
doy gracias a Dios que parece haberla querido enteramente
para este GOZO, contra y a pesar de todo.
En este GRACIAS en el que está todo dicho, de ahora en más, sobre mi vida,
yo os incluyo, por supuesto, amigos de ayer y de hoy,
y a vosotros, amigos de aquí,
junto a mi madre y mi padre, mis hermanas y hermanos y los suyos,
¡el céntuplo concedido, como fue prometido!
Y a ti también, amigo del último instante, que no habrás sabido lo que hacías.
Sí, para ti también quiero este GRACIAS, y este "A-DIOS" en cuyo rostro te contemplo.
Y que nos sea concedido rencontrarnos como ladrones felices
en el paraíso, si así lo quiere Dios, Padre nuestro, tuyo y mío.

¡AMEN! INSHALLAH!

Argel, 1 de diciembre de 1993
Tibhirine, 1 de enero de 1994

Christian.+”

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jueves, 22 de abril de 2010

258. Carta de Hans Kung a los obispos

Con motivo de la celebración de los cinco años de pontificado de Joseph Ratzinger como Benedicto XVI se han hecho mutiltud de declaraciones. Una de las más difundidas y que más revuelo y polémica ha causado (algunos la han calificado de llamada a la rebelión contra el Papa) ha sido la carta del teólogo alemán Hans Kung. Se esté o no de acuerdo con todos sus puntos, el texto es valiente e interesante y me parece muy adecuado recogerlo en el blog. Aquí va:


CARTA ABIERTA A LOS OBISPOS CATOLICOS DE TODO EL MUNDO

Estimados obispos,

Joseph Ratzinger, ahora Benedicto XVI, y yo fuimos entre 1962 1965 los dos teólogos más jóvenes del concilio. Ahora, ambos somos los más ancianos y los únicos que siguen plenamente en activo. Yo siempre he entendido también mi labor teológica como un servicio a la Iglesia. Por eso, preocupado por esta nuestra Iglesia, sumida en la crisis de confianza más profunda desde la Reforma, os dirijo una carta abierta en el quinto aniversario del acceso al pontificado de Benedicto XVI. No tengo otra posibilidad de llegar a vosotros.

Aprecié mucho que el papa Benedicto, al poco de su elección, me invitara a mí, su crítico, a una conversación de cuatro horas, que discurrió amistosamente. En aquel momento, eso me hizo concebir la esperanza de que Joseph Ratzinger, mi antiguo colega en la Universidad de Tubinga, encontrara a pesar de todo el camino hacia una mayor renovación de la Iglesia y el entendimiento ecuménico en el espíritu del Concilio Vaticano II.

Mis esperanzas, y las de tantos católicos y católicas comprometidos, desgraciadamente no se han cumplido, cosa que he hecho saber al papa Benedicto de diversas formas en nuestra correspondencia. Sin duda, ha cumplido concienzudamente sus cotidianas obligaciones papales y nos ha obsequiado con tres útiles encíclicas sobre la fe, la esperanza y el amor. Pero en lo tocante a los grandes desafíos de nuestro tiempo, su pontificado se presenta cada vez más como el de las oportunidades desperdiciadas, no como el de las ocasiones aprovechadas:


- Se ha desperdiciado la oportunidad de un entendimiento perdurable con los judíos: el Papa reintroduce la plegaria preconciliar en la que se pide por la iluminación de los judíos y readmite en la Iglesia a obispos cismáticos notoriamente antisemitas, impulsa la beatificación de Pío XII y sólo se toma en serio al judaísmo como raíz histórica del cristianismo, no como una comunidad de fe que perdura y que tiene un camino propio hacia la salvación. Los judíos de todo el mundo se han indignado con el predicador pontificio en la liturgia papal del Viernes Santo, en la que comparó las críticas al Papa con la persecución antisemita.

- Se ha desperdiciado la oportunidad de un diálogo en confianza con los musulmanes; es sintomático el discurso de Benedicto en Ratisbona, en el que, mal aconsejado, caricaturizó al islam como la religión de la violencia y la inhumanidad, atrayéndose así la duradera desconfianza de los musulmanes.

- Se ha desperdiciado la oportunidad de la reconciliación con los pueblos nativos colonizados de Latinoamérica: el Papa afirma con toda seriedad que estos "anhelaban" la religión de sus conquistadores europeos.

- Se ha desperdiciado la oportunidad de ayudar a los pueblos africanos en la lucha contra la superpoblación, aprobando los métodos anticonceptivos, y en la lucha contra el sida, admitiendo el uso de preservativos.

- Se ha desperdiciado la oportunidad de concluir la paz con las ciencias modernas: reconociendo inequívocamente la teoría de la evolución y aprobando de forma diferenciada nuevos ámbitos de investigación, como el de las células madre.

- Se ha desperdiciado la oportunidad de que también el Vaticano haga, finalmente, del espíritu del Concilio Vaticano II la brújula de la Iglesia católica, impulsando sus reformas.
Este último punto, estimados obispos, es especialmente grave. Una y otra vez, este Papa relativiza los textos conciliares y los interpreta de forma retrógrada contra el espíritu de los padres del concilio. Incluso se sitúa expresamente contra el concilio ecuménico, que según el derecho canónico representa la autoridad suprema de la Iglesia católica:

- Ha readmitido sin condiciones en la Iglesia a los obispos de la Hermandad Sacerdotal San Pío X, ordenados ilegalmente fuera de la Iglesia católica y que rechazan el concilio en aspectos centrales.

- Apoya con todos los medios la misa medieval tridentina y él mismo celebra ocasionalmente la eucaristía en latín y de espaldas a los fieles.

- No lleva a efecto el entendimiento con la Iglesia anglicana, firmado en documentos ecuménicos oficiales (ARCIC), sino que intenta atraer a la Iglesia católico-romana a sacerdotes anglicanos casados renunciando a aplicarles el voto de celibato.

- Ha reforzado los poderes eclesiales contrarios al concilio con el nombramiento de altos cargos anticonciliares (en la Secretaría de Estado y en la Congregación para la Liturgia, entre otros) y obispos reaccionarios en todo el mundo.

El Papa Benedicto XVI parece alejarse cada vez más de la gran mayoría del pueblo de la Iglesia, que de todas formas se ocupa cada vez menos de Roma y que, en el mejor de los casos, aún se identifica con su parroquia y sus obispos locales.

Sé que algunos de vosotros padecéis por el hecho de que el Papa se vea plenamente respaldado por la curia romana en su política anticonciliar. Esta intenta sofocar la crítica en el episcopado y en la Iglesia y desacreditar por todos los medios a los críticos. Con una renovada exhibición de pompa barroca y manifestaciones efectistas cara a los medios de comunicación, Roma trata de exhibir una Iglesia fuerte con un "representante de Cristo" absolutista, que reúne en su mano los poderes legislativo, ejecutivo y judicial. Sin embargo, la política de restauración de Benedicto ha fracasado. Todas sus apariciones públicas, viajes y documentos no son capaces de modificar en el sentido de la doctrina romana la postura de la mayoría de los católicos en cuestiones controvertidas, especialmente en materia de moral sexual. Ni siquiera los encuentros papales con la juventud, a los que asisten sobre todo agrupaciones conservadoras carismáticas, pueden frenar los abandonos de la Iglesia ni despertar más vocaciones sacerdotales.

Precisamente vosotros, como obispos, lo lamentaréis en lo más profundo: desde el concilio, decenas de miles de obispos han abandonado su vocación, sobre todo debido a la ley del celibato. La renovación sacerdotal, aunque también la de miembros de las órdenes, de hermanas y hermanos laicos, ha caído tanto cuantitativa como cualitativamente. La resignación y la frustración se extienden en el clero, precisamente entre los miembros más activos de la Iglesia. Muchos se sienten abandonados en sus necesidades y sufren por la Iglesia.

Puede que ese sea el caso en muchas de vuestras diócesis: cada vez más iglesias, seminarios y parroquias vacíos. En algunos países, debido a la carencia de sacerdotes, se finge una reforma eclesial y las parroquias se refunden, a menudo en contra de su voluntad, constituyendo gigantescas "unidades pastorales" en las que los escasos sacerdotes están completamente desbordados.

Y ahora, a las muchas tendencias de crisis todavía se añaden escándalos que claman al cielo: sobre todo el abuso de miles de niños y jóvenes por clérigos -en Estados Unidos, Irlanda, Alemania y otros países- ligado todo ello a una crisis de liderazgo y confianza sin precedentes. No puede silenciarse que el sistema de ocultamiento puesto en vigor en todo el mundo ante los delitos sexuales de los clérigos fue dirigido por la Congregación para la Fe romana del cardenal Ratzinger (1981-2005), en la que ya bajo Juan Pablo II se recopilaron los casos bajo el más estricto secreto. Todavía el 18 de mayo de 2001, Ratzinger enviaba un escrito solemne sobre los delitos más graves (Epistula de delitos gravioribus) a todos los obispos. En ella, los casos de abusos se situaban bajo el secretum pontificium, cuya vulneración puede atraer severas penas canónicas. Con razón, pues, son muchos los que exigen al entonces prefecto y ahora Papa un mea culpa personal. Sin embargo, en Semana Santa ha perdido la ocasión de hacerlo. En vez de ello, el Domingo de Ramos movió al decano del colegio cardenalicio a levantar urbi et orbe testimonio de su inocencia.

Las consecuencias de todos estos escándalos para la reputación de la Iglesia católica son devastadoras. Esto es algo que también confirman ya dignatarios de alto rango. Innumerables curas y educadores de jóvenes sin tacha y sumamente comprometidos padecen bajo una sospecha general. Vosotros, estimados obispos, debéis plantearos la pregunta de cómo habrán de ser en el futuro las cosas en nuestra Iglesia y en vuestras diócesis.

Sin embargo, no querría bosquejaros un programa de reforma; eso ya lo he hecho en repetidas ocasiones, antes y después del concilio. Sólo querría plantearos seis propuestas que, es mi convicción, serán respaldadas por millones de católicos que carecen de voz.

1. No callar: en vista de tantas y tan graves irregularidades, el silencio os hace cómplices. Allí donde consideréis que determinadas leyes, disposiciones y medidas son contraproducentes, deberíais, por el contrario, expresarlo con la mayor franqueza. ¡No enviéis a Roma declaraciones de sumisión, sino demandas de reforma!

2. Acometer reformas: en la Iglesia y en el episcopado son muchos los que se quejan de Roma, sin que ellos mismos hagan algo. Pero hoy, cuando en una diócesis o parroquia no se acude a misa, la labor pastoral es ineficaz, la apertura a las necesidades del mundo limitada, o la cooperación mínima, la culpa no puede descargarse sin más sobre Roma. Obispo, sacerdote o laico, todos y cada uno han de hacer algo para la renovación de la Iglesia en su ámbito vital, sea mayor o menor. Muchas grandes cosas en las parroquias y en la Iglesia entera se han puesto en marcha gracias a la iniciativa de individuos o de grupos pequeños. Como obispos, debéis apoyar y alentar tales iniciativas y atender, ahora mismo, las quejas justificadas de los fieles.

3. Actuar colegiadamente: tras un vivo debate y contra la sostenida oposición de la curia, el concilio decretó la colegialidad del Papa y los obispos en el sentido de los Hechos de los Apóstoles, donde Pedro tampoco actuaba sin el colegio apostólico. Sin embargo, en la época posconciliar los papas y la curia han ignorado esta decisión central del concilio. Desde que el papa Pablo VI, ya a los dos años del concilio, publicara una encíclica para la defensa de la discutida ley del celibato, volvió a ejercerse la doctrina y la política papal al antiguo estilo, no colegiado. Incluso hasta en la liturgia se presenta el Papa como autócrata, frente al que los obispos, de los que gusta rodearse, aparecen como comparsas sin voz ni voto. Por tanto, no deberíais, estimados obispos, actuar solo como individuos, sino en comunidad con los demás obispos, con los sacerdotes y con el pueblo de la Iglesia, hombres y mujeres.

4. La obediencia ilimitada sólo se debe a Dios: todos vosotros, en la solemne consagración episcopal, habéis prestado ante el Papa un voto de obediencia ilimitada. Pero sabéis igualmente que jamás se debe obediencia ilimitada a una autoridad humana, solo a Dios. Por tanto, vuestro voto no os impide decir la verdad sobre la actual crisis de la Iglesia, de vuestra diócesis y de vuestros países. ¡Siguiendo en todo el ejemplo del apóstol Pablo, que se enfrentó a Pedro y tuvo que "decirle en la cara que actuaba de forma condenable" (Gal 2, 11)! Una presión sobre las autoridades romanas en el espíritu de la hermandad cristiana puede ser legítima cuando estas no concuerden con el espíritu del Evangelio y su mensaje. La utilización del lenguaje vernáculo en la liturgia, la modificación de las disposiciones sobre los matrimonios mixtos, la afirmación de la tolerancia, la democracia, los derechos humanos, el entendimiento ecuménico y tantas otras cosas sólo se han alcanzado por la tenaz presión desde abajo.

5. Aspirar a soluciones regionales: es frecuente que el Vaticano haga oídos sordos a demandas justificadas del episcopado, de los sacerdotes y de los laicos. Con tanta mayor razón se debe aspirar a conseguir de forma inteligente soluciones regionales. Un problema especialmente espinoso, como sabéis, es la ley del celibato, proveniente de la Edad Media y que se está cuestionando con razón en todo el mundo precisamente en el contexto de los escándalos por abusos sexuales. Una modificación en contra de la voluntad de Roma parece prácticamente imposible. Sin embargo, esto no nos condena a la pasividad: un sacerdote que tras madura reflexión piense en casarse no tiene que renunciar automáticamente a su estado si el obispo y la comunidad le apoyan. Algunas conferencias episcopales podrían proceder con una solución regional, aunque sería mejor aspirar a una solución para la Iglesia en su conjunto. Por tanto:

6. Exigir un concilio: así como se requirió un concilio ecuménico para la realización de la reforma litúrgica, la libertad de religión, el ecumenismo y el diálogo interreligioso, lo mismo ocurre en cuanto a solucionar el problema de la reforma, que ha irrumpido ahora de forma dramática. El concilio reformista de Constanza en el siglo previo a la Reforma acordó la celebración de concilios cada cinco años, disposición que, sin embargo, burló la curia romana. Sin duda, esta hará ahora cuanto pueda para impedir un concilio del que debe temer una limitación de su poder. En todos vosotros está la responsabilidad de imponer un concilio o al menos un sínodo episcopal representativo.

La apelación que os dirijo en vista de esta Iglesia en crisis, estimados obispos, es que pongáis en la balanza la autoridad episcopal, revalorizada por el concilio. En esta situación de necesidad, los ojos del mundo están puestos en vosotros. Innúmeras personas han perdido la confianza en la Iglesia católica. Para recuperarla sólo valdrá abordar de forma franca y honrada los problemas y las reformas consecuentes. Os pido, con todo el respeto, que contribuyáis con lo que os corresponda, cuando sea posible en cooperación con el resto de los obispos; pero, si es necesario, también en solitario, con "valentía" apostólica (Hechos 4, 29-31). Dad a vuestros fieles signos de esperanza y aliento y a nuestra iglesia una perspectiva.

Os saluda, en la comunión de la fe cristiana, Hans Küng.

(traducción de Jesús Alborés Rey, EL PAIS)

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miércoles, 7 de abril de 2010

256. Creo en Dios

CREO EN DIOS, Padre todoamoroso
Que nos regala la vida, una vida en abundancia
Nos conoce a cada uno de nosotros por nuestro nombre
Y por nuestra forma de ser
Ante Él no necesitamos ponernos máscaras
Podemos mostrarnos tal y como somos
Porque así es como nos quiere:
Hijos e hijas suyos con nuestras virtudes y nuestros defectos
Quiere que seamos nosotros mismos
Pero no de cualquier manera
Sino llegando a sacar lo mejor que llevamos dentro

CREO EN DIOS, Madre todobondadosa
Que hace salir el sol sobre justos e injustos
Para el que todos somos iguales
Nos paga el mismo salario
No en función de nuestro trabajo sino de nuestras necesidades
Abandona a todos sus hijos para ir en busca del que se le pierde

CREO EN DIOS, Padre todoesperanzado
Que confía plenamente en sus hijos
No le importa lo que hayamos hecho antes
Desea pacientemente que aceptemos su invitación
Que le acojamos en nuestra vida
Se sienta todas las tardes a mirar a lo lejos
A ver si regresamos a su casa
Tiene un sitio preparado para nosotros en su banquete

CREO EN DIOS, Madre todoafectuosa
Que se le remueven las entrañas
Cada vez que a un hijo le pasa algo
Que escucha el clamor de su pueblo
Nos sostiene en los momentos difíciles
No descansa tranquila hasta que nos encontramos bien
Nos lleva de la mano por los caminos de la vida

CREO EN DIOS, que se relaciona con nosotros
Como un Padre y como una Madre
Que siempre están a nuestro lado

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jueves, 25 de febrero de 2010

251. Sobre la charla de Luis Gómez Llorente en Pan Bendito

Os transmito este texto que me ha enviado, para que lo publique, Miguel de la comunidad de Begoña. Recoge sus reflexiones a partir de la charla de Luis Gómez Llorente.


El pasado jueves 18 de febrero estuve en la parroquia de San Benito, escuchando una charla sobre laicismo, que no me dejó indiferente. Quizá esto es lo que me anima a redactar este escrito, quizá la insistencia de Pedro en conocer la opinión de los asistentes, o quizá un ejercicio de libertad y responsabilidad personal ante las ideas tan importantes allí expuestas. Por cierto, y vaya aquí mi primera crítica, oí hablar mucho de libertad, y muy poco o nada de responsabilidad; quizá fue porque llegué cuando el ponente ya llevaba unos minutos hablando.
Asistí allí más movido por el encuentro con las personas de Encomún, su carisma y su compromiso, que por el tema, que para mí, no voy a ocultarlo, tiene un tufillo político que me hace desconfiar. Además me animó la experiencia del año pasado, donde tanto aprendimos del mecanismo económico por el que hoy se mueve el mundo, no sin aportaciones de testimonios cristianos a tener en cuenta.

En primer lugar quiero dejar por escrito mi admiración por los amplios y cultivados conocimientos de D. Luis Gómez Llorente. Mostró una gran erudición, a la que también hizo mención refiriéndose al actual pontífice y a otros grandes pensadores.
Para describir el laicismo arrancó del pensamiento que surge en el Renacimiento con la ruptura de la uniformidad impuesta por el cristianismo hasta entonces en el mundo occidental, y fue repasando figuras clave en la evolución de las ideas, desde Locke, hasta Kant, pasando por Maquiavelo, Rouseau y una larga serie de destacados autores, muchos de ellos enemigos declarados de la fe (Bakunin, Compte o el propio Marx).
Resultó muy instructivo el repaso a las raíces del laicismo, con puntualizaciones interesantes en lo que significó en el avance de la ciencia y la política. Por cierto, me quedé con las ganas de escuchar los matices que diferencian aconfesionalidad, secularismo y laicismo. Las fuentes que he consultado no acaban de delimitar esos conceptos, mas lo que escucho en medios de comunicación actuales me dan a entender la aconfesionalidad (constitucional) como algo pasivo, neutro; mientras que el laicismo podría ser una actitud beligerante en contra de lo religioso en el espacio público. ¿O no?
Sin embargo no hace falta esta introducción para decir lo bien y lo bonito de todo lo que se dijo. Más bien diré que me pareció muy documentada y estructurada la parte de historia del pensamiento, pero no puedo por menos que dudar de la parte interpretativa; en ésta se hizo un alegato laicista que sospechosamente se parece mucho a la actual propaganda socialista de lo políticamente correcto y pensamiento único.
De entrada, defender ese laicismo en una parroquia que te abre generosamente las puertas, y está ahí para hacer presentes en la sociedad los valores del evangelio, me parece contradictorio. Condenar la presencia de lo religioso a un ejercicio que no pueda salir de la esfera privada no encaja con la defensa a capa y espada de la una sociedad en la que cada uno puede pensar y actuar como quiera, dentro del marco legal. Subyace aquí, y esto es interpretación mía, una lucha de ideas, las que se van imponiendo en el espacio público, las que ocupan los tronos de lo políticamente correcto, de lo que se debe pensar y admitir para no ser tachado de retrógrado. La sociedad moderna es una efervescencia de intereses de grupos de afinidad, que suelen aparecer revestidos de “aspectos culturales”. Esos grupos, encubiertos en modos de vivir, tratan de influir en la cultura (modo de vida) dominante. No en vano de ahí surge la legislación que nos afecta a todos. Lo que hoy es legal depende del grupo de poder que tiene la llave del Boletín Oficial del Estado, y en segundo lugar, porque no decirlo, de los medios de comunicación. No hay que ser muy erudito para observar que esto es lo que en filosofía se llama Relativismo, y he ahí otra piedra de toque de la línea argumental de la charla sobre laicismo.
En dos o tres ocasiones, y de manera muy soslayada se pronunció la temida palabra: “Relativismo”. Cerca del final creí entender porqué, cuando el ponente nos confesó su convicción marxista.
Soy de formación científica y afición filosófica, y éste me parece un tema clave en la vida. De manera consciente o no, pienso que la gran mayoría de la gente llega a tocar esta arista que la experiencia vital tarde o temprano nos pone delante, en especial cuando llega la adversidad y tiemblan nuestras convicciones, los pilares en los que a propósito o sin darnos cuenta hemos cimentado nuestro entramado existencial.
Insisto que D. Luis Gómez pasó de puntillas por esta cuestión, rechazando con vehemencia la gran y certera crítica que el actual papa le hizo al actual presidente del Gobierno en su encuentro en Valencia en julio de 2006, sobre el relativismo en los valores que emanaban de la acción de este gobierno.
Frente a esa encubierta justificación del relativismo actualmente imperante, a mi me hubiera gustado escuchar una disertación sobre el concepto de Dignidad Humana, y los aspectos de la condición humana que lo sustentan. Y es que dignidad humana y relativismo no pueden coexistir. El relativismo conduce necesariamente al vacío existencial, a la nada. Pero ese es quizá tema para otro debate.
Aquí llegaríamos a una de las claves de mi respetuosa crítica al Sr.Gómez, cuando calificó, con aparente desdén, como “leyes permisivas” la del aborto, matrimonios, homosexuales, y alguna más que creo que no precisó.
“Leyes permisivas porque no obligan” dijo. La respuesta es inmediata, ¡Claro que obligan! Como todas las leyes en su ámbito competencial. Y especialmente obligan a aceptar la muerte a ese ser humano al que los poderes públicos niegan su derecho a vivir, y dejan su destino durante 10-12-14 semanas en la arbitrariedad de su madre. A ésta se le da derecho a matar a su hijo, con ese sencillo lavado de conciencia que supone cerrar lo ojos, negar los conocimientos médicos y biológicos que nos interese, y decir con la Ministra de Igualdad: “es un ser vivo, pero no es un ser humano”. Cuando se opta por negar la evidencia en aras de un prejuicio, de un lugar al que hay que llegar “como sea”, poco más hay que argumentar para mostrar un crítico rechazo a tales imposiciones. No son leyes permisivas, son leyes perversas, por sus consecuencias y por su engaño.
Me he pasado muchos ratos criticando la afinidad de los grupos conservadores con la Iglesia en España, y sigo pensando, y compartiendo con el ponente, que es un error por parte de ambos, cuando Iglesia y conservadores hacen alarde de afinidad, tanto en las formas como en el fondo de sus mensajes.
Y lo mismo pienso de la izquierda. No me vale que el evangelio haya de ser de izquierdas; Izquierda y Derecha son grupos de poder e ideología, de presión, con sus aparatos de propaganda muy activos (el actual Gobierno incluso tiene un ministerio de propaganda equiparable a los de la época del dictador).
Podemos hacer campaña de nuestras convicciones, rechazo a la presencia de la Iglesia en la sociedad, pero es más noble presentarlo como tal. Posiblemente en eso consista el laicismo, en tomarnos la revancha de tantos siglos de poder eclesiástico, y negar la legitimidad de lo religioso en la calle, en especial lo católico, como un elemento más de nuestra compleja cultura social del siglo XXI. De ahí al anticlericalismo que con tanta radicalidad practicó la izquierda en la Segunda República hay un paso, y a veces me da la impresión que la izquierda actual coquetea con ello.
La charla, en la mayor parte de su desarrollo estuvo impregnada de un interesante lenguaje filosófico con el que disfruté. Y entiendo que la filosofía, comparte con la fe la búsqueda de la verdad. Es por ello que al igual que en el lenguaje de las matemáticas dos más tres no es igual a cuatro, la disertación filosófica sobre las raíces del pensamiento crítico occidental no conducen necesariamente a negar su derecho en la participación pública a la Iglesia Católica.
Otra afirmación que me llamó poderosamente la atención fue la que acusaba de “etnocentrismo europeo” a aquellas actitudes que motivan intervenciones contra el fanatismo religioso talibán. Me pareció entender cierta justificación a que cada cultura practique los valores que crea oportuno. Veo aquí una grave contradicción entre la actitud de laicismo militante contra la propia religión (no a los belenes), y la condescendencia con la lejana (sí al chador), aunque las agresiones a los derechos humanos puedan ser enormes en aquella. De nuevo subyace el pensamiento único del poder actual donde “todas las culturas son iguales”. El análisis crítico de los valores que cada cuerpo cultural pone en marcha señala que hay aspectos en algunos modos de vida abiertamente contrarios a los Derechos Humanos. ¿Vamos a relativizar la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU?

Termino con una apelación a un gran filósofo al que eché de menos en esta conferencia. Descartes no tuvo miedo a cuestionarse absolutamente todo, incluido a Dios. Y partiendo de esa facultad / responsabilidad, que el Creador nos ha dado, que es el ejercicio de la libertad y el sentido crítico, se puede llegar a la fe, a entender el mundo en clave solidaria, y a dar sentido a la vida en el respeto (que no tolerancia) a la libertad propia y de los demás.


Miguel Atienza Ballano.
23 de Febrero de 2010.

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lunes, 30 de noviembre de 2009

231. El nuevo Blog de José Mª Castillo

Tenía desde hacía un tiempo pendiente añadir un enlace al blog de José María Castillo (José Mª Castillo fue el ponente del Encuentro de formación de Encomún de hace dos años, de modo que todos le conocéis), "Teología sin censura", que comenzó su andadura en Septiembre pasado.

Lo hago ahora, y aprovecho para mencionar la serie de provocadores artículos sobre el sacerdocio que viene publicando en los últimos días, iniciado con el texto cuyo comienzo pongo a continuación:

¿IGLESIA SIN SACERDOTES?

El papa Benedicto XVI ha convocado un "Año Sacerdotal", para promover la santificación de los sacerdotes. Esta convocatoria se ha hecho con motivo del 150 aniversario del nacimiento del Santo Cura de Ars, patrono de los párrocos. Y se celebra desde la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús de 2009 (19 de junio) hasta la misma fiesta en 2010 (11 de Junio). Estamos pues casi a la mitad del año que, por deseo del papa, la Iglesia católica quiere dedicar al cuidado y a la mejor fomación posible de los sacerdotes.

Por supuesto, las preocupaciones de Benedicto XVI por los sacerdotes católicos son perfectamente comprensibles. El papa tiene motivos para estar preocupado por la situación que atraviesa el clero. La creciente escasez de vocaciones sacerdotales y los escándalos, a que han dado motivo tantos curas y tantos religiosos, justifican de sobra las preocupaciones del Pontífice en este orden de cosas.

Pero, si es que sinceramente queremos ir a la raiz de las cosas, la pregunta que hay que afrontar, en este año dedicado al sacerdocio en la Iglesia es si el problema del clero se va a resolver promoviendo la santificación de los sacerdotes o si la cuestión que tenemos que resolver no es mucho más radical: realmente, ¿Jesucristo quiere que haya sacerdotes en la Iglesia?
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El resto de entradas sobre el tema son:

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lunes, 19 de octubre de 2009

226. Domund y convivencia entre religiones

Hace unas semanas comentaba el abandono del jesuita Juan Masiá de su blog personal, "Vivir y pensar en la frontera", debido a presiones de un sector de la jerarquía española.

Tenemos que alegrarnos ahora de que el espacio de ese blog ha sido ocupado por un nuevo proyecto. En el mismo enlace (por tanto, accesible desde el antiguo enlace de la columna derecha al blog de Masiá), está desde hace unos días accesible un nuevo blog, "Convivencia de religiones".

Este blog es editado conjuntamente por Kotaró Suzuki y Juan Masiá, desde Tokyo. El blog abre a un horizonte internacional los diálogos cristiano-budistas iniciados hace siete años por el Grupo Interreligioso de Nerima (Tokyo).

En esta entrada podéis encontrar la presentación de los editores del blog.

Y en esta otra el texto titulado: "Diversos reflejos, una luz" con un interesante diálogo con motivo del día del DOMUND.

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viernes, 2 de octubre de 2009

223. P. Casaldáliga: salvémonos con el planeta

Veinte años atrás trataban de ecología unas pocas personas, tachadas incluso de bucólicas o de derrotistas. No era un tema serio ni para la política, ni para la educación, ni para la religión. Se podía venerar a Francisco de Asís como el santo de las flores y los pájaros, pero sin mayor compromiso. Ahora, y quién sabe si ya muy tarde, el mundo entero se está sensibilizando, aturdido por las noticias y las imágenes de cataclismos actuales y de previsiones pesimistas que llenan nuestros telediarios. Y ya son muchos los congresos y los programas que ventilan como un tema vital la ecología, desnudando las causas y urgiendo propuestas concretas acerca del medio ambiente. Hasta los niños saben ahora de ecología...

El tema es nuevo, pues, y desesperadamente urgente. Acabamos de descubrir la Tierra, nuestro Planeta, como la casa común, la única que tenemos, y estamos descubriendo que somos una unidad indisoluble de relaciones y de futuro.

Frente a los gastos astronómicos en los espacios siderales, frente al asesino negocio del armamentismo, frente al consumismo y lujo de una privilegiada parcela de la Humanidad, ahora vamos sabiendo que el desafío es cuidar de este Planeta. La última gran crisis, hija del capitalismo neoliberal, embrutecido en la usura y en el despilfarro, que ha ignorado cínicamente tanto el sufrimiento de los pobres como las limitaciones reales de la Tierra, nos está ayudando a abrir los ojos y esperamos que también el corazón.

Leonardo Boff define ‘El grito de la Tierra’ como ‘el grito de los pobres’ y James Lovelock nos avisa acerca de ‘La venganza de la Tierra, la teoría de Gaia y el futuro de la Humanidad’.

"Durante miles de años, dice Lovelock, la Humanidad ha explotado la Tierra sin tener en cuenta las consecuencias. Ahora que el calentamiento global y el cambio climático son evidentes para cualquier observador imparcial, la Tierra comienza a vengarse".

Estamos tratando la Tierra como un asunto apenas económico y le exigimos a la Tierra muchos deberes e ignoramos los derechos de la Tierra.

Ciertos especialistas y ciertas instituciones internacionales nos han ido mintiendo. La mano invisible del mercado no resolvía el desastre mundial. Cuanto más libre era el comercio, más real era el hambre.

Según la FAO, en 2007 había 860 millones de hambrientos; en enero de 2009 ciento nueve millones más.

La mitad de la población africana subsahariana, por citar un ejemplo de esa África crucificada, malvive en extrema pobreza. La letanía de violencia y desgracias provocadas es interminable.

  • En el Congo hay 30.000 niños soldados dispuestos a matar y a morir a cambio de comida;
  • 17% de la floresta amazónica fue destruida en cinco años, entre 2000 y 2005;
  • el gasto de Latinoamérica y el Caribe en defensa creció un 91% entre 2003 y 2008;
  • una decena de empresas multinacionales controlan el mercado de semillas en todo el mundo.
Los Objetivos del Milenio se han evaporado en la retórica. En sus reuniones elitistas, los países más ricos han dicho cobardemente que no pueden hacer más para revertir el cuadro.

Es tradición de nuestra Agenda abordar cada año un tema mayor, de actualidad caliente. No podíamos, lógicamente, dejar de lado este tema volcánico. El tema es amplio y complejo. ¿Somos nosotros o es el planeta quien está en crisis mortal?

Barajamos tres títulos para esta Agenda 2010 que apuntan posibles enfoques. ‘Salvar el Planeta", "¿Salvaremos el Planeta?", "Salvémonos con el Planeta". Optamos por el último título, porque técnicos y profetas nos vienen recordando que nosotros somos el Planeta también; somos Gaia, estamos despertando para una visión más holística, más integral; estamos descubriendo, finalmente, que el Planeta Tierra es también el Planeta Agua.

Un reciente libro infantil se titula precisamente "Ayudo a mi Planeta". La salvación del Planeta es nuestra salvación, y no faltan especialistas que afirmen que el Planeta se salvará siguiendo el curso del Universo y, mientras tanto, la vida humana y todas las vidas del Planeta serán un sombrío pasado.

La Agenda no quiere ser pesimista, no puede serlo. Quiere ser realista, comprometerse con la realidad y abrazar vitalmente las causas que promueven una ecología esperanzada y esperanzadora.

Esa ecología profunda, integral, debe incluir todos los aspectos de nuestra vida personal, familiar, social, política, cultural, religiosa... Y todas las instituciones políticas y sociales, a nivel local, nacional e internacional, han de hacer programa suyo fundamental "la salvación del Planeta".

Se impone una globalización de signo positivo, trabajando por la mundialización de la ecología. Rechazando y superando la actual democracia de baja intensidad, urge implantar una democracia de intensidad máxima y, más explícitamente, una "biocracia cósmica".

Urge crear, estimular, potenciar en todas las religiones y en todos los humanismos una espiritualidad "profunda y total" de signo positivo, de actitud profética en la liberación de todo tipo de esclavitud; viviendo y militando por una nueva valoración de toda vida, de la materia, del cuerpo, del eros.

El ecofeminismo sale al encuentro de un desafío fundamental, Gaia es femenina.

Se impone una nueva relación con la naturaleza, naturalizándonos como naturaleza que somos, y humanizando la naturaleza en la que vivimos y de la que dependemos. Yo soy yo, diría el filósofo, y la naturaleza que me circunda.

Lo mejor que tiene la Tierra es la Humanidad, a pesar de todas las locuras que hemos cometido y seguimos cometiendo, verdaderos genocidios y verdaderos suicidios colectivos.

Propiciando ese cambio radical que se postula y proclamando que es posible otra ecología en otra sociedad humana, hacemos nuestros estos dos puntos del Manifiesto de la Ecología Profunda:
  • "El cambio ideológico consiste principalmente en valorizar la calidad de la vida -de vivir en situaciones de valor intrínsecas- más que en tratar sin cesar de conseguir un nivel de vida más elevado. Tendrá que producirse una toma de conciencia profunda de la diferencia que hay entre crecimiento material y el crecimiento personal independiente de la acumulación de bienes tangibles".
  • "Quienes suscriben los puntos que se enuncian en el Manifiesto, tienen la obligación directa o indirecta de obrar para que se produzcan estos cambios, necesarios para la supervivencia de todas las especies del Planeta", incluyendo "la santa y pecadora" especie humana.
Militantes e intelectuales comprometidos con las grandes causas están preparando una Declaración Universal del Bien Común Planetario que se expresa a través de cuatro pactos:
  1. El Pacto ecológico natural, responsable de proteger la Tierra.
  2. El Pacto ecológico social, responsable de unir todas las esperanzas y voluntades.
  3. El Pacto ecológico cultural, que debe estar basado en la promoción del pluralismo, de la tolerancia y del encuentro de la Humanidad con los ecosistemas, los biomas, la vida del Planeta.
  4. El Pacto ecologicoético espiritual, fundado en la dimensión del cuidado, la compasión, la corresponsabilidad de todos con todo.
Hemos de escuchar lo que nos dicen simultáneamente las nuevas ciencias y las nuevas teologías. Queremos vivir este kairós ecológico de militancia y de mística con el Dios de todos los nombres y de todas las utopías.

Con Jesús de Nazaret, muchos libertarios, profetas y mártires en Nuestra América nos preceden y nos acompañan en esta marcha por el desierto hacia "la Tierra sin Males".

¿Es una utopía absurda? Sólo utópicamente nos salvaremos. La arrogancia de los poderes, el lucro desenfrenado, la prepotencia, las claudicaciones, vienen a desanimarnos; pero nosotros nos negamos al desánimo, a la corrupción, a la resignación. La Pacha Mama y Gaia están vivas, son vivificadoras. Ninguna estructura de muerte le podrá a la Vida.

Pedro Casaldáliga, Obispo emérito de São Félix do Araguaia

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miércoles, 18 de febrero de 2009

166. Pedro Casaldáliga: Circular de 2009

«HOY YA NO TENGO ESOS SUEÑOS», dice el Cardenal

El Cardenal Carlo M. Martini, jesuita, biblista, arzobispo que fue de Milán y colega mío de Parkinson, es un eclesiástico de diálogo, de acogida, de renovación a fondo, tanto de la Iglesia como de la Sociedad. En su libro de confidencias y confesiones Coloquios nocturnos en Jerusalén, declara: «Antes tenía sueños sobre la Iglesia. Soñaba con una Iglesia que recorre su camino en la pobreza y en la humildad, que no depende de los poderes de este mundo; en la cual se extirpara de raíz la desconfianza; que diera espacio a la gente que piensa con más amplitud; que diera ánimos, en especial, a aquellos que se sienten pequeños o pecadores. Soñaba con una Iglesia joven... Hoy ya no tengo más esos sueños». Esta afirmación categórica de Martini no es, no puede ser, una declaración de fracaso, de decepción eclesial, de renuncia a la utopía. Martini continúa soñando nada menos que con el Reino, que es la utopía de las utopías, un sueño del mismo Dios.

Él y millones de personas en la Iglesia soñamos con la «otra Iglesia posible», al servicio del «otro Mundo posible». Y el cardenal Martini es un buen testigo y un buen guía en ese camino alternativo; lo ha demostrado.

Tanto en la Iglesia (en la Iglesia de Jesús que son varias Iglesias) como en la Sociedad (que son varios pueblos, varias culturas, varios procesos históricos) hoy más que nunca debemos radicalizar en la búsqueda de la justicia y de la paz, de la dignidad humana y de la igualdad en la alteridad, del verdadero progreso dentro de la ecología profunda. Y como dice Bobbio «hay que instalar la libertad en el corazón mismo de la igualdad»; hoy con una visión y una acción estrictamente mundiales. Es la otra globalización, la que reivindican nuestros pensadores, nuestros militantes, nuestros mártires, nuestros hambrientos…

La gran crisis económica actual es una crisis global de Humanidad que no se resolverá con ningún tipo de capitalismo, porque no cabe un capitalismo humano; el capitalismo sigue siendo homicida, ecocida, suicida. No hay modo de servir simultáneamente al dios de los bancos y al Dios de la Vida, conjugar la prepotencia y la usura con la convivencia fraterna. La cuestión axial es: ¿Se trata de salvar el Sistema o se trata de salvar a la Humanidad? A grandes crisis, grandes oportunidades. En idioma chino la palabra crisis se desdobla en dos sentidos: crisis como peligro, crisis como oportunidad.

En la campaña electoral de EE UU se enarboló repetidamente «el sueño de Luther King», queriendo actualizar ese sueño; y, con ocasión de los 50 años de la convocatoria del Vaticano II, se ha recordado, con nostalgia, el Pacto de las Catacumbas de la Iglesia sierva y pobre. En el 16 de noviembre de 1965, pocos días antes de la clausura del Concilio, 40 Padres Conciliares celebraron la Eucaristía en las catacumbas romanas de Domitila, y firmaron el Pacto de las Catacumbas. Dom Hélder Câmara, cuyo centenario de nacimiento estamos celebrando este año, era uno de los principales animadores del grupo profético. El Pacto en sus 13 puntos insiste en la pobreza evangélica de la Iglesia, sin títulos honoríficos, sin privilegios y sin ostentaciones mundanas; insiste en la colegialidad y en la corresponsabilidad de la Iglesia como Pueblo de Dios, y en la abertura al mundo y en la acogida fraterna.

Hoy, nosotros, en la convulsa coyuntura actual, profesamos la vigencia de muchos sueños, sociales, políticos, eclesiales, a los que de ningún modo podemos renunciar. Seguimos rechazando el capitalismo neoliberal, el neoimperialismo del dinero y de las armas, una economía de mercado y de consumismo que sepulta en la pobreza y en el hambre a una grande mayoría de la Humanidad. Y seguiremos rechazando toda discriminación por motivos de género, de cultura, de raza. Exigimos la transformación sustancial de los organismos mundiales (ONU, FMI, Banco Mundial, OMC…). Nos comprometemos a vivir una «ecológica profunda e integral», propiciando una política agraria-agrícola alternativa a la política depredadora del latifundio, del monocultivo, del agrotóxico. Participaremos en las transformaciones sociales, políticas y económicas, para una democracia de «alta intensidad».

Como Iglesia queremos vivir, a la luz del Evangelio, la pasión obsesiva de Jesús, el Reino. Queremos ser Iglesia de la opción por los pobres, comunidad ecuménica y macroecuménica también. El Dios en quien creemos, el Abbá de Jesús, no puede ser de ningún modo causa de fundamentalismos, de exclusiones, de inclusiones absorbentes, de orgullo proselitista. Ya basta con hacer de nuestro Dios el único Dios verdadero. «Mi Dios, ¿me deja ver a Dios?». Con todo respeto por la opinión del Papa Benedicto XVI, el diálogo interreligioso no sólo es posible, es necesario. Haremos de la corresponsabilidad eclesial la expresión legítima de una fe adulta. Exigiremos, corrigiendo siglos de discriminación, la plena igualdad de la mujer en la vida y en los ministerios de la Iglesia. Estimularemos la libertad y el servicio reconocido de nuestros teólogos y teólogas. La Iglesia será una red de comunidades orantes, servidoras, proféticas, testigos de la Buena Nueva: una Buena Nueva de vida, de libertad, de comunión feliz. Una Buena Nueva de misericordia, de acogida, de perdón, de ternura, samaritana a la vera de todos los caminos de la Humanidad. Seguiremos haciendo que se viva en la práctica eclesial la advertencia de Jesús: «No será así entre vosotros» (Mt 21,26). Sea la autoridad servicio. El Vaticano dejará de ser Estado y el Papa no será más Jefe de Estado. La Curia habrá de ser profundamente reformada y las Iglesias locales cultivarán la inculturación del Evangelio y la ministerialidad compartida. La Iglesia se comprometerá, sin miedo, sin evasiones, en las grandes causas de la justicia y de la paz, de los derechos humanos y de la igualdad reconocida de todos los pueblos. Será profecía de anuncio, de denuncia, de consolación. La política vivida por todos los cristianos y cristianas será aquella «expresión más alta del amor fraterno» (Pío XI).

Nos negamos a renunciar a estos sueños aunque puedan parecer quimera. «Todavía cantamos, todavía soñamos». Nos atenemos a la palabra de Jesús: «Fuego he venido a traer a la Tierra; y qué puedo querer sino que arda» (Lc 12,49). Con humildad y coraje, en el seguimiento de Jesús, miraremos de vivir estos sueños en el cada día de nuestras vidas. Seguirá habiendo crisis y la Humanidad, con sus religiones y sus iglesias, seguirá siendo santa y pecadora. Pero no faltarán las campañas universales de solidaridad, los Foros Sociales, las Vías Campesinas, los Movimientos populares, las conquistas de los Sin Tierra, los pactos ecológicos, los caminos alternativos de Nuestra América, las Comunidades Eclesiales de Base, los procesos de reconciliación entre el Shalom y el Salam, las victorias indígenas y afro y, en todo caso, una vez más y siempre «yo me atengo a lo dicho: la Esperanza».

Cada uno y cada una a quien pueda llegar esta circular fraterna, en comunión de fe religiosa o de pasión humana, reciba un abrazo del tamaño de estos sueños. Los viejos aún tenemos visiones, dice la Biblia (Jl 3,1). Leí hace unos días esta definición: «La vejez es una especie de posguerra»; no necesariamente de claudicación. El Parkinson es sólo un percance del camino y seguimos Reino adentro.

Pedro Casaldáliga
Circular 2009

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