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lunes, 15 de junio de 2009

205. Escuela ADSIS de Pastoral con jóvenes



Puede obtenerse más informacion en: http://www.adsisjoven.org/

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sábado, 27 de diciembre de 2008

149. Carta del Hermano Alois, prior de Taizé

Carta del hermano Alois, prior de la comunidad ecuménica de Taizé, a los jóvenes que van a reunirse en Bruselas este fin de año ("Carta de Kenia")

Por todo el mundo, la sociedad y los comportamientos se están modificando rápidamente. Posibilidades prodigiosas de desarrollo se multiplican pero aparecen también inestabilidades que acentúan las inquietudes ante el futuro. [1]

Para que el progreso técnico y económico vaya a la par con una mayor humanidad, es indispensable buscar un sentido más profundo a la existencia. Frente al cansancio y al desconcierto de muchos, se plantea la cuestión: ¿de qué fuente vivimos?

Desde siglos antes de Cristo, ya el profeta Isaías mostró una fuente cuando escribe: «Los que esperan en el Señor renuevan sus fuerzas, corren sin cansarse y marchan sin fatigarse.» [2]

Son más numerosos que otras veces los que no encuentran esta fuente. Incluso el nombre de Dios se ha cargado de malentendidos o ha sido completamente olvidado. ¿Habría una relación entre este oscurecimiento de la fe y la pérdida del gusto por vivir?

¿Cómo desobstruir en nosotros la fuente? ¿No será estando atentos a la presencia de Dios? Ahí podemos sacar esperanza y alegría. Entonces la fuente mana de nuevo y nuestra vida adquiere sentido. Llegamos a ser capaces de asumir nuestra existencia: recibirla como un don y entregarla por nuestra parte a los que nos son confiados.

Incluso con una fe muy pequeña se realiza una transformación: ya no vivimos centrados en nosotros mismos. Abriendo a Dios las puertas de nuestro propio corazón, preparamos también el camino de su venida para muchos otros.

Asumir nuestra existencia

Sí, Dios está presente en cada uno, creyente o no. Desde su primera página, la Biblia describe con una gran belleza poética el don que Dios hace de su aliento de vida a todo ser humano. [3]

Por su existencia sobre la tierra, Jesús ha revelado el infinito amor de Dios por cada persona. Entregándose hasta el extremo, ha puesto el sí de Dios en lo más hondo de la condición humana. [4] A partir de la resurrección de Cristo, ya no podemos desesperar del mundo o de nosotros mismos.

Desde ese momento, el aliento de Dios, el Espíritu Santo, nos ha sido dado para siempre. [5] Por su Espíritu que habita en nuestros corazones, Dios dice sí a lo que somos. No podemos dejar de escuchar estas palabras del profeta Isaías: «El Señor encontrará en ti su placer, y tu tierra será desposada. » [6]

Consintamos entonces en lo que somos o no somos, hasta asumir aquello que no hemos elegido, pero que forma parte de nuestra vida. [7] Atrevámonos a crear incluso a partir de lo que no es perfecto. Y encontraremos una libertad. Incluso sobrecargados, recibiremos nuestra vida como un don y cada día como un hoy de Dios. [8]

Impulsados para ir más allá

Si Dios está en nosotros, también Él va delante de nosotros. [9] Nos toma tal como somos, pero nos lleva también más allá de nosotros mismos. A veces viene a perturbar nuestra existencia, a trastornar nuestros planes y proyectos. [10] La vida de Jesús nos introduce en esta perspectiva.

Jesús se dejaba conducir por el Espíritu Santo. No cesaba de referirse a la presencia invisible de Dios su Padre. Ese es el fundamento de su libertad, que le condujo a entregar su vida por amor. En él, relación con Dios y libertad no se oponen jamás sino que se refuerzan mutuamente. [11]

En todos nosotros se encuentra el deseo de un absoluto hacia el cual tendemos con todo nuestro ser, cuerpo, alma, inteligencia. Una sed de amor arde en cada uno, desde los niños pequeños hasta los ancianos. Ni siquiera la más grande intimidad humana puede apagarla completamente.

Estas aspiraciones, las sentimos a menudo como ausencias o un vacío. A veces pueden llevarnos a la dispersión. Pero lejos de ser una anomalía, forman parte de nuestra persona. Son un don, pues contienen ya la llamada de Dios a abrirnos.

Entonces cada uno es invitado a interrogarse: ¿qué pasos se me pide dar ahora? No se trata necesariamente de « hacer más ». A lo que somos llamados es a amar más. Y como el amor tiene necesidad de todo nuestro ser para expresarse, hemos de buscar, sin demorarnos un minuto, cómo estar atentos a nuestro prójimo.

Lo poco que podamos, hemos de hacerlo

Ayudarnos mutuamente a profundizar en la fe:

Demasiados jóvenes se sienten solos en su caminar interior. A dos o tres personas ya les es posible ayudarse mutuamente, compartir, orar juntos, incluso con los que dicen estar más próximos a la duda que a la fe. [12]

Este compartir encuentra un gran apoyo si se integra en la Iglesia local. [13] Ella es la comunidad de comunidades, donde todas las generaciones se encuentran y donde las personas no se han escogido. La Iglesia es la familia de Dios: comunión que nos saca del aislamiento. Ahí somos acogidos, ahí el sí de Dios a nuestra existencia se actualiza, ahí encontramos el consuelo indispensable de Dios. [14]

¡Si las parroquias y los grupos de jóvenes fueran ante todo lugares de bondad del corazón y de confianza, lugares acogedores donde estamos atentos a los más débiles!

Rebasar las barreras de nuestras sociedades:

Para participar en la construcción de una familia humana más unida, ¿no es una de las urgencias mirar el mundo « desde abajo »? [15] Esta mirada implica una gran simplicidad de vida.

Las comunicaciones se hacen cada vez más fáciles pero al mismo tiempo las sociedades permanecen compartimentadas. El riesgo de la indiferencia recíproca no cesa de crecer. ¡Rebasemos las barreras de nuestras sociedades! ¡Vayamos hacia los que sufren! ¡Visitemos a los que han sido dejados de lado, maltratados! ¡Pensemos en los inmigrantes tan cercanos y sin embargo a menudo tan lejanos! [16] Allí donde el sufrimiento crece, se ve frecuentemente multiplicarse proyectos concretos que son otros tantos signos de esperanza.

Para luchar contra las injusticias, las amenazas de conflictos y favorecer un compartir de los bienes materiales, es indispensable adquirir competencias. La perseverancia en los estudios o en una formación profesional puede ser también un servicio a los demás.

Si hay pobrezas e injusticias escandalosas que saltan a la vista, hay también pobrezas menos visibles. La soledad es una de ellas. [17]

Los prejuicios y malentendidos se transmiten a veces de generación en generación y pueden conducir a actos de violencia. Hay también formas de violencia aparentemente anodinas, pero que causan estragos y humillaciones. La burla es una de ellas. [18]

Donde estemos, busquemos, solos o con otros, algunos gestos que realizar en situaciones de dificultad. Descubriremos así la presencia de Cristo incluso allá donde no lo hubiéramos esperado. Resucitado, está ahí, en medio de los humanos. Va por delante de nosotros por los caminos de la compasión. Y ya ahora, por el Espíritu Santo, renueva la faz de la tierra.

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NOTAS

[1] En muchos países, a pesar del crecimiento mundial y las esperanzas de desarrollo, los barrios de chabolas aumentan su extensión en lugar de disminuir y el paro golpea duramente, especialmente a los jóvenes. En África, la rapidez del progreso técnico amenaza con sofocar el sentido de las maduraciones lentas, tan fecundas en la vida tradicional. Por otro lado, la solidaridad familiar y étnica se debilita. ¿Cómo devolver a la vida este valor y ensancharlo más allá de los límites de la familia y las etnias? Esto contribuiría a disminuir el número de jóvenes que parten, atraídos por países donde el nivel de vida es más elevado, sin que puedan siempre medir las consecuencias de tal decisión.

[2] Isaías 40,31. Ya en el tiempo en que esta palabra fue pronunciada, el cansancio era una realidad: « Yo me decía: me he fatigado en vano, para nada he gastado mis fuerzas. » (Isaías 49,4) Y aún más: « Los jóvenes se fatigan y se cansan, llegan los jóvenes a vacilar. » (Isaías 40,30). Pero el profeta reaviva la esperanza: « El Señor es un Dios eterno, da fuerza a los fatigados. » (Isaías 40,28-29)

[3] Es verdad que tantos obstáculos amenazan con sofocar la vida: injusticias, violencia entorno a nosotros, el espíritu competitivo, nuestros errores, el miedo o una cierta cerrazón frente al que es diferente, una falta de estima de nosotros mismos...

[4] En vastas regiones de África, por ejemplo entre los cristianos Masai, se ve a Cristo como un hermano mayor. Esto se corresponde con una expresión de los primeros cristianos: Cristo es « el primogénito de un gran número de hermanos y hermanas» (Romanos 8,29). Por su muerte y resurrección, Jesús transciende las solidaridades familiares y étnicas (ver Colosenses 1,18-20).

[5] En las lenguas bíblicas, « aliento » y « espíritu » son una misma palabra. Los profetas han anunciado que, por el Espíritu Santo, Dios mismo habitará en el ser humano (Ezequiel 36,26-27). Por la venida de Cristo, por su muerte y resurrección, el Espíritu Santo se da « sin medida » (Juan 3,34). Desde entonces, el Aliento de Dios está en continua actividad en la humanidad, para que un día ella llegue a formar un solo Cuerpo en Cristo.

[6] Isaías 62, 1-4.

[7] Asumir las realidades presentes no significa aceptarlo todo, ni sufrir pasivamente los acontecimientos. Podemos ser conducidos a resistir una situación injusta o a denunciarla.

[8] Uno de los primeros libros de hermano Roger llevaba por título Vivir el hoy de Dios (1958). Hermano Roger estaba convencido de la importancia para los creyentes de estar plenamente presentes en la sociedad actual, y a no vivir en la queja y la nostalgia del pasado o en una huida hacia un futuro ilusorio. Sólo en el momento presente podemos encontrarnos con Dios y vivir de él.

[9] Un cristiano africano, san Agustín, escribía esta oración en el siglo IV: "Tú me eras más íntimo que mi propia intimidad y más elevado que mis cumbres." (Confesiones Libro III, 6.11)

[10] « Mis planes no son vuestros planes », dice el Señor (Isaías 55,8). La Virgen María también ha consentido en ir más allá, incluso ante la incomprensible muerte de su hijo, creyendo que Dios es fiel a su promesa de vida.

[11] En el Sínodo de los Obispos de octubre de 2008 en Roma, el cardenal Danneels, arzobispo de Malinas-Bruselas, declaró: « La fuerza de la palabra implica la libertad de la respuesta por parte de quien la escucha. Este es precisamente el peculiar poder de la Palabra de Dios. Ella no elimina la libertad del que la escucha, sino que la fundamenta. »

[12] Jesús dijo: « Cuando dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. » (Mateo 18,20)

[13] Los primeros cristianos « eran constantes en escuchar la enseñanza de los apóstoles, en la comunión fraterna, en la fracción del pan y en las oraciones. » (Hechos 2,42) En África, como en América Latina y en ciertos países de Asia, los cristianos se reúnen no sólo en las parroquias, sino también en pequeñas comunidades eclesiales por barrios y pueblos. Oran juntos y se sostienen mutuamente. Hay un calor humano y un compromiso personal de cada uno que contribuye a hacer de la Iglesia un auténtico lugar de comunión.

[14] En África, se ve la Iglesia a menudo como la familia de Dios, y Dios como una madre que consuela. Ya el profeta Isaías escribía: « Dios dice: como aquel a quien su madre consuela, así os consolaré yo. » (Isaías 66,13) Ver también Isaías 49,13-15. Contemplar a la Iglesia con esta mirada nos estimula a buscar su unidad. No podemos resignarnos pasivamente a que la familia de Dios permanezca dividida en múltiples confesiones.

[15] El teólogo alemán Dietrich Bonhoeffer pertenecía a un medio bastante privilegiado, pero durante la segunda guerra mundial, su compromiso con la resistencia lo arrojó a la precariedad, y más tarde le condujo a la prisión y a la muerte. Escribió en 1943 : « Es una experiencia de valor incomparable haber aprendido de repente a mirar los acontecimientos de la historia mundial desde abajo, desde la perspectiva de los excluidos, de los sospechosos, de los maltratados, de la gente sin poder, de los oprimidos y los rechazados, en una palabra: de los que sufren.»

[16] Aunque, felizmente, se hacen hoy esfuerzos para sostener a las culturas amenazadas de extinción, es verdad que ninguna cultura se desarrolla en el aislamiento. En la hora de la mundialización, el mestizaje de culturas no es sólo inevitable, es una ventaja para nuestras sociedades.

[17] Un proverbio de Kenia recuerda: «No hay hombre que no pueda convertirse en huérfano.»

[18] Hermano Roger escribía en La Regla de Taizé (1954): «La burla, ese veneno de una vida común, es pérfida porque mediante ella se lanzan presuntas verdades que no se tiene el valor de decirlas a la cara. Cobarde, porque arruina la persona de un hermano ante los demás.»

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miércoles, 10 de diciembre de 2008

139. Reseña del Fórum de Pastoral con Jóvenes

Pedro José me ha hecho llegar esta reseña del Fórum de Pastoral con Jóvenes realizada por Eva López, religiosa vedruna próxima al grupo Anfora.


FÓRUM DE PASTORAL CON JÓVENES


Con motivo del 50 aniversario del la revista de pastoral juvenil RPJ editada por los escolapios, los días 7, 8 y 9 de Noviembre nos juntamos en Madrid más de 2000 Pastoralistas jóvenes, para reflexionar y alentarnos en la misión del Anuncio del Reino entre los más jóvenes. Bajo el lema ya conocido “Tú nos haces caminar por las alturas”, tomado del profeta Habacuc, fuimos recorriendo el pasado, el presente y el futuro que se abre y se dibuja en la pastoral con jóvenes. Hicimos memoria agradecida de quienes nos anunciaron la Buena Noticia, escuchamos los cuestionamientos, lo gritos, los sueños de los jóvenes de hoy, que “tomaron la palabra”. Con ellos, por ellos y junto a ellos nos lanzamos a soñar en el futuro de la Iglesia, de la Pastoral, de la humanidad donde escuchamos voces como las de Pedro José Gómez o Lucía Caram, que nos alentaron a seguir poniendo nuestro granito de arena para que nuestra Iglesia sea Iglesia abierta, dialogante, en comunión, inmersa en la realidad y sembradora del Reino…

Fue un encuentro marcado por la COMUNIÓN, la unidad en la diversidad, caminar juntos en las diferencias. Sentados en el patio de butacas del Palacio de Congresos del Ayuntamiento de Madrid, podíamos encontrar los rostros de algunos de los obispos de nuestras diócesis, vicarios de pastoral, jóvenes comprometidos, religiosos y religiosas, sacerdotes, jóvenes de movimientos… representantes del puzzle multicolor que forma nuestra Iglesia. Compartimos las experiencias que diferentes grupos llevan cabo, los éxitos y fracasos, nuevos caminos, ilusiones…. Contamos con la presencia de D. Francois Lapierre, obispo del Québec, desbordante de juventud y novedad a pesar de que hace ya bastantes años que dejó esa etapa vital.
El grupo Ánfora, que pertenece a ENCOMÚN, participó, junto a otros jóvenes agentes de pastoral Vedruna, en la animación de la liturgia, tanto a través de la música, como de la expresión corporal, realizando una danza que simbolizaba el encuentro festivo y alegre de María e Isabel.

Todo el encuentro tuvo su propia “banda sonora”, a través de los cantos compuestos por jóvenes participantes y a través de los grupos Kairoi, Assisi y Ain Karem, que compartieron espacio y música, también en comunión… cantando juntos para Aquel que nos convoca.

Fue espacio “de familia”, donde nos encontramos con mucha gente conocida y con otra no conocida, pero con las que sentíamos ese “aire de familia”, esa alegría profunda por el encuentro… ¡¡Qué suerte poder encontrar tanta gente joven soñando y buscando juntos!!

Ha sido un encuentro de Gracia, de Comunión, donde ha soplado la Ruah Santa que abre caminos y sostiene la ilusión por mantener la frescura en el Anuncio de Jesús, el Señor.

Como conclusión, se redactó un manifiesto que recoge la síntesis de lo vivido allí, aunque no todo lo vivido puede ser expresado en palabras.

Para ver lo que allí sucedió, las fotos, los mensajes, el compartir, los ecos… sigue activa la página Web www.forumpj.org donde podemos adherirnos tanto personal como comunitariamente al manifiesto.

Pero esto no es el final, ahora comienza el Post-forum, ponernos manos a la obra, desde lo visto y oído… en el ANUNCIO CON y A LOS JÓVENES.

Eva López

Además de darle las gracias a Eva, quería aprovechar esta misma entrada para, si os interesa este tema, animaros a seguir los interesantes y detallados comentarios que Lucía Caram sigue haciendo del Fórum de Pastoral con Jóvenes en su blog Sintonía Cordial (enlace en la columna derecha).

Termino colocando el enlace a un video-reportaje fotográfico de lo que fue el FPJ:

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lunes, 8 de diciembre de 2008

137. ¡Adelante! ¡Vende todo! (carta pastoral)

Estos días ha sido una sorpresa agradable la carta pastoral que el obispo de Avila, Jesús García Burillo, ha dirigido a los jóvenes de su diócesis. En mi opinión un acierto, tanto en el contenido como en el tono.
Os pongo a continuación el texto (que podéis descargar en formato word en la web de la Diócesis de Avila), para leerlo completo basta con que pulséis en "Seguir leyendo...".


¡ADELANTE! ¡VENDE TODO!
(Carta del Obispo de Ávila a los jóvenes)


Querid@ joven,

Ante todo, un saludo. No sé si me conoces algo o nada, quizás de oídas o de vista. Por si acaso, me presento. Mi nombre es Jesús, tengo sesenta y tantos, soy cristiano como tú, obispo de Ávila, y querría ser sencillamente tu amigo. Por eso, te escribo esta carta abierta. Podría hacerlo por email, messenger o tuenti, pero aún no tengo tu dirección y, sinceramente, tampoco estoy muy puesto en estos medios. Aunque si la consigo, prometo aprender o, mejor aún, encontrarnos personalmente.

No quiero hacerte perder tu valioso tiempo ni mucho menos meterte un rollo para comerte el tarro. Sólo quiero entablar contigo un pequeño diálogo para conocernos y para proponerte algo distinto de lo que se te suele ofrecer. Te lo propongo porque para mí y para muchos que conozco es algo muy bueno. Después de algunos años uno aprende a valorar lo que verdaderamente merece la pena y se siente en deuda de compartirlo. Guardarlo para mí sería demasiado egoísta. Más aún, sería perderlo. En cambio, al compartirlo nos enriquecemos mutuamente y nos ayudamos a ser más felices. Eso es lo que pretendo con estas líneas. Sólo te pido que las leas como escritas expresamente para ti, por alguien que te aprecia y que, por eso, espera tu respuesta, sea la que sea. No te importe.


1. ¿Qué buscas? ¿Cómo te encuentras?

Quizás te haya llamado la atención el título de esta carta. Lo he tomado prestado de la canción de «Operación Triunfo» de hace unos años, que seguro te sonará: «Adelante, por los sueños que aún nos quedan…». En cuanto la oí me vino a la memoria un relato del Evangelio en el que Jesús le dijo a un joven algo parecido: «todavía te falta una cosa, adelante, vende todo y luego sígueme» (Mc 10,21). En esa palabra «adelante» se encierra parte del secreto para que tu vida sea una verdadera – no aparente o televisiva - «operación triunfo». Aquel joven se había acercado a Jesús con una pregunta que le inquietaba: «¿qué he de hacer de bueno para heredar la vida eterna?» (Mc 10,17). Ese joven tenía sueños e ilusiones, quería vivir a tope y ser feliz para siempre. Pero sabía que eso no le llovería del cielo: tenía que hacer algo, más aún, algo «bueno» para alcanzar esa meta. Por eso, preguntó a alguien capaz de ayudarle.

Curiosamente en el Evangelio no se nos dice el nombre de aquel joven. Creo que la razón es muy sencilla: para que pongas tu nombre. Ese joven puedes ser tú. Imagínate en esa situación. Seguro que tú, también como él, tienes tus sueños, tus ilusiones para el futuro: aquello por lo que haces las cosas, por lo que te levantas cada mañana aunque las sábanas se te peguen, por lo que estudias, te esfuerzas o entrenas cada día, por lo que decides esto o aquello. Antes de ponerse uno en marcha tiene que saber qué busca y hacia dónde quiere ir para poder elegir el camino acertado. Por eso, Jesús lo primero que preguntó a unos cuantos jóvenes que tenían curiosidad por él fue: «¿qué buscáis?» (Jn 1,38). Quizás te sientas reflejado en esa canción de Amaral: «quiero vivir, quiero gritar, quiero correr en libertad, quiero encontrar mi sitio». ¿Y tú? ¿Qué quieres en la vida? ¿Qué buscas? No te canses nunca de soñar. Querer es bueno. Pon nombre y apellido a tus sueños.

Pero – siguiendo con el joven del Evangelio – sabes que no basta con querer o soñar. Hay que ponerse manos a la obra para que los sueños se hagan realidad. Y te preguntas: «¿qué puedo hacer?». Yo me preguntaría algo previo: ¿qué estoy haciendo ya? ¿cómo me encuentro? ¿por dónde ando en este momento? Sólo un consejo antes de que respondas a estas cuestiones. Solemos tener la mala costumbre de fijarnos sólo en lo negativo de nosotros mismos o de mirarnos como los demás nos ven. De este modo nos desanimamos. Atrévete a fijarte en lo positivo, toma en serio lo que los demás piensen de ti pero, sobre todo, déjate mirar como Dios te mira. Él se fija principalmente en lo «bueno» que tienes y en lo mucho que vales, porque es lo que Él puso en ti. Sobre lo bueno que ya has conseguido podrás seguir construyendo. Y, a la luz de lo bueno, descubrirás inmediatamente lo que no va tan bien, lo que te queda aún por hacer.

2. Hagamos balance. ¿Estás satisfecho?

Una vez que te has planteado lo que quieres y has visto dónde te encuentras puedes hacer balance de tu situación. Déjame que lo haga contigo, partiendo de las veces que me encuentro y hablo con chicas y chicos de tu edad.

* Seguro que tú, como ellos, quieres vivir en libertad, ser tú mismo sin etiquetas ni imposiciones de nadie. Me parece algo muy bueno y fundamental. Es más, Dios te quiere libre de verdad en tus decisiones y creencias, que seas alguien único y no un número más de la lista. Aunque conseguir esto no es fácil ¿verdad? Puedes creer que para llegar a ser libre hay que hacer lo que te dé la gana, librarte de las normas establecidas o de lo que te digan tus padres, ser tú mismo a pesar de los demás o incluso en contra de ellos. Conozco a jóvenes que han llegado a la conclusión de que ser libre así te hace pasota, te deja más solo y, al final, termina convirtiéndote en esclavo de tus propios caprichos o, lo que es peor, de lo que te dictan desde fuera sin que te des ni cuenta. Esos jóvenes experimentan una cosa curiosa: eres más tú mismo y te sientes más libre cuanto menos te miras al ombligo y cuanto más cuentas con los demás y vives para ellos. Ser libre es andar en busca de la verdad y del bien, que no son invento tuyo ni nuestro, sino algo inscrito dentro de ti, en tu conciencia, que por eso te remuerde cuando no la haces caso.

* Otra aspiración que puedes tener, como muchos jóvenes de tu edad, es el bienestar. Buscas vivir bien y tener cosas buenas (alimentación, casa, trabajo con buen sueldo, ropa de moda, buena salud, un buen «body»). La cuestión es si esto sólo basta para hacerte feliz. A veces absolutizamos tanto esas cosas que las hacemos dioses, es decir, sacrificamos todo por ellas como si fueran lo único importante y acabamos siendo esclavos de ellas, del consumo, de las modas o del cuerpo. Me encuentro frecuentemente con chicos y chicas que tienen de todo pero que, en el fondo, no están contentos. No sé tú, pero yo creo que vales más por lo que eres que por lo que tienes o aparentas.

* Probablemente te guste vivir la vida, disfrutar del momento presente («carpe diem») y hacer experiencias fuertes arriesgando un poco. El problema es que el momento presente no son sólo las noches de los findes sino también las mañanas de los lunes y las tardes de estudio o de trabajo. Quizás, por impaciente curiosidad, hayas buscado probar cosas nuevas, como el alcohol o las drogas, o hacer experiencias fuertes, como la velocidad o el sexo fácil, que, sí, pueden darte un placer momentáneo pero que después te dejan vacío, «te hacen viejo de repente» y te llevan a un mundo de fantasía que nada tiene que ver con la vida «real», «tu» vida, la verdadera, con sus alegrías y frustraciones. A veces percibo con pena cuántos jóvenes como tú buscando esos riesgos y experiencias-límite han terminado en un «círculo ciego», arruinando sus vidas y la de sus familias y amigos. La carrera de tu vida es larga. Por eso, es bueno que te dosifiques para que disfrutes de todo a su tiempo y no te entre la pájara antes de llegar a la meta. Veo con alegría que hay jóvenes que disfrutan de la vida sin evadirse de ella, que arriesgan todo sin hacer puenting hacia la nada.

* Hoy en día otra cosa fundamental es comunicarse y entablar relaciones. El chateo por internet o las conversaciones al móvil dan fe de ello. No has nacido para vivir solo sino con los demás y para los demás. Detrás de todo ello está el deseo más importante que seguro llevas en tu corazón: amar y ser amado. Es lo que más necesitas pero, probablemente, lo que más te cuesta. Te das cuenta de que amar es algo muy serio: es saber recibir y entregarse, arriesgarse y esperar, ser fiel ahora y para siempre. Siendo sincero contigo mismo, a veces dices que amas a una persona cuando en el fondo te estás sirviendo de ella para tu propia satisfacción, para «usar y tirar», y notas que eso es mentir, amarse a sí mismo y no te hace feliz.

Este balance que acabamos de hacer me recuerda una parábola de Jesús en la que habla de un hijo pequeño que pidió a su padre toda su fortuna para irse de casa. Quería ir por libre, buscar el mayor bienestar posible lejos de su casa para experimentar los placeres de la vida sin freno. Al final, después de probarlo todo, se encontró muy pronto sin nada, solo e insatisfecho (cf. Lc 15,11-16). Y algo parecido le pasó al joven rico. Tenía muchas cosas pero sentía que le faltaba algo. Veía un «desfase» entre lo que quería y lo que tenía, entre sus sueños y lo que había conseguido hasta entonces. Y ¿tú? ¿no sientes algo semejante? ¿estás satisfecho con lo que eres y has alcanzado, con lo que te ofrece la tele o la sociedad en que vives? A lo mejor te encuentras como en ese «canto del loco»: «estoy cansado de salir de noche y ver siempre la misma gente. Estoy flipando de que la gente se invente, cuente y luego reinvente…Estoy cansado de siempre lo mismo y la misma historia y quiero cambiar». Puede que en tu vida «todo tiene igual color» y «sientes que algo echas en falta». ¿Qué será? ¿Podrás alcanzarlo y cambiar?

3. «Lo hemos encontrado». Te presento a Jesús

El joven rico pero insatisfecho acudió a alguien que podía ayudarle. Posiblemente había oído hablar de él o se lo encontró por casualidad. Sea como fuere resultó alguien muy especial: Jesús de Nazaret. A lo largo de los siglos quien se ha encontrado con Él no ha quedado indiferente. Así les ocurrió a los primeros discípulos. En cuanto lo conocieron fueron a presentársele a otros: «lo hemos encontrado» (cf. Jn 1,41.45). Yo también lo encontré cuando tenía tu edad y te lo ofrezco. Sí, te presento a Jesús. Lo he encontrado aunque quiero seguirlo buscando contigo.

Ahora, ¿por qué Jesús es tan especial? ¿quién es Él? Una vez él mismo hizo una especie de «sondeo» a sus apóstoles sobre lo que la gente pensaba de él (cf. Mt 16,13-14). Recibió respuestas «hechas», «desde fuera», que lo etiquetaban según los ideales de su tiempo. Probablemente algo semejante obtendríamos si hiciésemos hoy esa encuesta. ¿Cómo la rellenarías tú? Quizás has oído hablar algo de Jesús (en casa, en catequesis, en clase de religión, en los medios de comunicación). Te puede parecer como un hombre muy importante que ha cambiado la historia, o como una buena persona que hizo el bien ayudando a los más pobres, como un «anti-sistema» que quiso transformar el mundo sin violencia costándole la vida, como un maestro con doctrinas hermosas y poco comunes, o incluso como un hombre religioso fundador del cristianismo. Puedes seguir la lista.

Sin embargo, todas estas respuestas, sin ser falsas, se quedan un poco por las ramas. Es lo que «se dice» de Jesús, un Jesús hecho a mi medida. Pero para conocer realmente a una persona no bastan las etiquetas ni una foto, hay que encontrarse y dejarse sorprender por ella, por lo nuevo y único que me aporta. ¡Cuánto más con Jesús! El apóstol Pedro dio en la clave cuando respondió: «Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios viviente» (Mt 16,16). En esta frase se resume quién es Jesús. Él es el Mesías, es decir, aquel en quien se cumplen las esperanzas del pueblo de Israel y los sueños de todos los hombres, también los tuyos. Él tiene una relación única con Dios: es su Hijo. Jesús no es sólo un hombre, todo lo especial que quieras, es el Hijo de Dios hecho hombre: Dios con nosotros, contigo, Dios a tu nivel, Dios para ti.

En Jesús me he dado cuenta de que Dios no es una idea abstracta por encima de las nubes sino que tiene rostro y corazón: es mi Padre, nuestro Padre. En Jesús he escuchado que Dios tiene una palabra para mí y que no es ni para regañarme ni para echarme flores sino para iluminarme en mi camino hacia la auténtica felicidad: «ánimo, no tengas miedo», «levántate y camina», «yo tampoco te condeno pero anda y en adelante no peques más», «bienaventurados los pobres en el espíritu». Jesús me ha hecho notar que Dios tiene gestos conmigo de confianza, de ternura, de compasión, de aliento. En Jesús he descubierto que Dios no me deja tirado y a mi bola, incluso cuando yo he pasado de Él, sino que se ha mojado conmigo, contigo, con todos, hasta el punto de hacerse uno como tú y como yo, de compartir mi vida real, con sus tanteos y crisis, hasta el punto de entregar su vida en la cruz «por mí» y por todos para que nosotros no tuviéramos que morir para siempre. ¡Esto sí que ha sido un derroche de Dios!

A veces puedes tener la impresión – como en los Cuentos de Narnia – de que la «bruja blanca» domina este mundo frío con su «magia» de mal, de mentira y de violencia. Pero no. Jesús es como aquel león, Aslan, que siendo inocente se ha dejado matar para romper el hechizo de la bruja. En su resurrección se ha roto el hechizo. Hay una magia más poderosa que la de la bruja, hay un poder más fuerte que el del «anillo» de Saurón que amenaza con destruir la «tierra media»: ¡el amor de Jesús!

Resumiendo, en Jesús he sentido que Dios me ama sin condiciones ni límites, como soy, con mis grandes valores y mis pobres defectos, para siempre. Jesús es un Dios distinto de como lo imaginamos y, por eso, nos hace distintos después de haberlo encontrado. Él no te quita nada de lo bueno, hermoso y grande que tienes. Al contrario – como dice el Papa Benedicto – te ofrece más, te lo ofrece todo.

4. «Lo que hemos visto y oído te lo anunciamos». Vivir la Iglesia

Probablemente me dirás que estas palabras son muy bonitas, pero ¿cómo encontrar a ese Jesús si vivió hace más de dos mil años? Los cristianos confesamos que Él ha resucitado y, por eso, sigue vivo, presente entre nosotros de un modo misterioso pero real por medio de su Espíritu Santo. Hay cosas que no ves con los ojos pero sin ellas no puedes vivir: el amor de tu familia, la amistad, el aire, la luz…Algo así es el Espíritu de Jesús resucitado. Puedes encontrarlo en todas partes pero hay un lugar en el que nos ha garantizado su presencia: en la Iglesia.

Ciertamente la Iglesia no tiene hoy muy buena fama entre los jóvenes ni en la opinión pública. No sé qué opinión tienes tú de la Iglesia. Yo sólo querría presentártela de otro modo. Quizás ves la Iglesia sólo como una institución poderosa y rica entre tantas de nuestra sociedad, la identificas con los curas o con un grupo determinado, o tienes la imagen que de ella te venden (carca, impositiva, incoherente…). Pero la Iglesia sobre todo es la casa de la gran familia de Jesús, donde hay sitio para todos, donde todos somos iguales siendo distintos porque Él está en medio según nos prometió: «donde dos o tres están reunidos en mi nombre allí estoy yo en medio de ellos» (Mt 18,20). Yo no creo solo sino junto con otros que me han anunciado «lo que han visto y oído» (1 Jn 1,1-4), formando así una cadena que se inició con los apóstoles de Jesús, continúa hasta hoy y se prolongará hasta el fin de los tiempos.

Si te enganchas a esta cadena y entras a formar parte de esta gran familia, la verás con ojos nuevos, como a tu propia madre. Te darás cuenta, naturalmente, de sus faltas, porque la formamos hombres y mujeres limitados, pero ante todo te sentirás como en casa, en tu casa. Quisiera decirte: tú también eres Iglesia, ella es tu madre y tu casa, te ha regalado la fe en Jesús y nunca te abandonará. En ella tienes sitio y una tarea insustituible. Lo que le pase a ella te afecta también a ti y depende en cierto sentido de ti. Esto es lo que muchos jóvenes como tú han vivido en el último Encuentro mundial de la Juventud con el Papa en Sydney y lo que nos disponemos a vivir en Madrid en el verano de 2011.

5. «¡Ven y verás!». Una propuesta

Querid@ joven. Uno no se convence de todo esto que te voy contando hasta que no lo experimenta en carne propia. A aquellos discípulos que querían conocerlo les dijo Jesús: «¡venid y veréis!» (Jn 1,39) y lo mismo te dice a ti: «¡ven y verás!». Tú que buscas experiencias fuertes, haz esta experiencia de Jesús y de la Iglesia, y verás que lo que te he dicho es bueno porque es verdad. Déjame darte unas pistas, por si te ayudan:

A) «Cree en Él». Para conocer a una persona lo primero que uno debe hacer es fiarse de ella. Fíate de Jesús. Quizás te cueste creer o rezar y tengas dudas. Tranquilo. Si deseas conocerlo – decía S. Agustín – ya tienes fe. Eso sí, no busques primero razones para creer en Jesús. Haz el camino inverso. Primero confía en Él y verás cómo poco a poco Él te dará sus razones. La fe te presta unas «gafas» para ver a Jesús en una dimensión nueva.

B) «Escucha su Palabra. Lee la Biblia». Si ya te has fiado de Él su Palabra significará algo para ti. No es una palabra cualquiera, como las nuestras, que se las lleva el viento. Su Palabra es verdad, viva y eficaz porque hace lo que dice. Léela dirigida a ti. Aunque sólo sea el pasaje del Evangelio de cada día [yo te lo envío si no lo tienes]. Verás cómo casi sin notarlo te irá cambiando, te aclarará cuando estés confuso, te animará cuando estés desalentado, te fortalecerá. Una forma sencilla de rezar es escuchar esta Palabra y responder a ella con nuestras palabras.

C) «Vive como Él». La primera respuesta que Jesús dio al joven rico fue: «si quieres vivir de veras, cumple los mandamientos» (Mt 19,17). En otro lugar Jesús resume los mandamientos en dos o, mejor, en uno con dos caras: «ama a Dios por encima de todo y al prójimo como a ti mismo» (Mc 12,29-31). Quizá pienses que los mandamientos son «cargas» pesadas que Jesús o la Iglesia te imponen para amargarte la vida. ¡Todo lo contrario! Son «señales» que Jesús te regala para que atines con el bien y vivas feliz. Son «consejos» de un amigo. Además, Jesús no se limita a regalártelos. Él los cumplió primero para que te sea más fácil cumplirlos. Si así lo haces, verás que eres más libre.

D) «Vive de Él. Celebra los sacramentos», especialmente la eucaristía de los domingos: ¡es la movida de los cristianos, su quedada semanal con Jesús y entre ellos! Si la vives así no te aburrirás en ella sino que disfrutarás. Te recargará las pilas «por dentro» para el resto de la semana. Y otra cosa que hoy no se lleva mucho: déjate perdonar por Jesús en el sacramento de la reconciliación. Verás que, aunque te parezca imposible, tu vida puede ir cambiando paso a paso con el empujón de la misericordia de Jesús y te sentirás más libre.

E) «Vive para Él. Comprométete». Es de bien nacidos ser agradecidos. Si Jesús lo ha dado todo por ti, algo deberías dar tú por Él ¿no crees? Comparte un poco de tu tiempo, de tus cosas, de tus capacidades y ponlo al servicio de los demás, especialmente de los más necesitados. Comparte con los demás lo que has descubierto de Jesús. Posibilidades tienes un montón: grupos de reflexión, de oración, de compromiso, voluntariado. Hay jóvenes que incluso pasan algún tiempo en el Tercer mundo. Verás cómo se cumplen aquellas palabras de Jesús: «Hay más alegría en dar que en recibir» (Hch 20,35).

Todas estas pistas podrían ayudarte a ir elaborando un pequeño «plan de vida», donde anotes cuáles son tus sueños, cómo te encuentras ahora y qué medios o compromisos vas a poner para alcanzarlos. Todos necesitamos ese plan secreto para tener orden en la vida y no vivir a lo que salga. Ponerlo por escrito te ayudará a revisarlo después. Contrástalo con alguien que pueda echarte una mano. Sé realista y humilde al escribirlo porque «quien mucho abarca, poco aprieta». Y luego sé paciente y constante al aplicarlo.

Conclusión: ¡Adelante, vende todo!

Termino repitiéndote las palabras del comienzo. Las mismas que Jesús dijo al joven rico al final de su diálogo con él: «una cosa te falta, adelante, vende todo, dáselo a los pobres y luego ven y sígueme». Seguro que en tu vida «algo te falta». No eres perfecto, como yo tampoco lo soy. No te preocupes. Siempre nos queda algo «más» para estar satisfechos. Jesús te dice: ¡adelante! ¡ánimo! Creer en Él es una apuesta y hay que arriesgarse. Él no se conforma con «algo» de ti ni con respuestas «tibias». Te pide todo porque te lo da todo: ¡vende todo…y sígueme! No te ofrece un camino de rosas porque te engañaría, pero sí un camino de plena realización personal. Si esto lo sabes, ¿por qué no te lanzas?

Quiero acabar «color esperanza», con la canción de Diego Torres. En esta carta te he presentado a Jesús. Ahora todo depende de ti. La pelota está en tu tejado. Sabes que se puede, que las ventanas de tu vida se pueden abrir, todavía más, que con Jesús «lo imposible se puede lograr» porque Él lo puede todo. Ahora, debes querer que se pueda, que Él pueda en ti. Quítate los miedos y los complejos, sácalos afuera. Píntate la cara color esperanza, color de Jesús. Tienta al futuro con el corazón y lánzate.

No es fácil empezar, pero «mejor perderse que nunca embarcar, mejor tentarse a dejar de intentar», mejor volar que quedarse en el nido de la comodidad conformándote con lo que ya tienes. Jesús nunca te agobiará. Sólo espera tu respuesta. Te deja incluso que le respondas con un «no, paso». Eso hizo el joven rico, pero nos dice el Evangelio que «se marchó muy triste» (Mc 10,22). Ahora bien, si le respondes con un «sí» estoy seguro de que tu vida cambiará. Irás encontrando «tu sitio» en la vida, la vocación para la que Dios te pensó: formar una familia, ser religioso o religiosa, ser cura, ¿por qué no? Y hallarás incluso más de lo que querías o buscabas al principio: una alegría que nadie te quitará.
Te lo deseo de todo corazón y yo también, como Jesús, espero tu respuesta para seguir dialogando y ayudándonos mutuamente. Si quieres ponerte en contacto conmigo, aquí te dejo mi email: jesus@obav.es. También tienes a tu disposición los Secretariados de Pastoral juvenil, universitaria y vocacional de la diócesis. Cuenta con que hay alguien que reza por ti. Un fuerte abrazo y hasta pronto, de un amigo

+ Jesús, Obispo de Ávila

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jueves, 13 de noviembre de 2008

122. Mensaje final del Fórum de Pastoral con Jóvenes

Las personas e instituciones que nos adherimos a este Manifiesto nos comprometemos a cooperar activamente en una nueva manera de proponer y vivir la fe con los jóvenes hoy. Por eso:

1) Adoptamos una mirada positiva y esperanzada hacia este mundo y hacia el momento que nos toca vivir: un mundo y una época que Dios ama. Inspirándonos en la Gaudium et Spes del Concilio Vaticano II, “los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los ‘jóvenes’ de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de ‘los acompañantes de jóvenes’. Nada hay en ‘la cultura juvenil’ que no encuentre eco en nuestro corazón”.

2) Estamos convencidos de que el futuro no es incierto, es de Dios. Nos disponemos a vivir más abiertos al viento y a las sorpresas del Espíritu, que nos precede y prepara la ruta de los jóvenes. Dios ama a los jóvenes y nos habla en ellos. Somos muchas las personas y comunidades cristianas que vivimos con pasión y gratuidad la evangelización de los jóvenes. Somos enviados para estar, escuchar, acompañar y amarles. Somos citados a explorar con ellos la sabiduría y los signos de Dios a través de sus tiempos y de sus culturas. Queremos ayudarles a prestar atención, a tomar conciencia y a consentir a una Presencia que ya habita en su corazón. Sólo podemos abrirnos a los jóvenes partiendo de ellos mismos e iniciando una comunicación libre y en plano de igualdad. Un joven nos ha formulado un deseo en el Fórum: “No quiero que se haga nada sobre nosotros sin contar con nosotros”.

3) Estamos convencidos de que Jesús es el centro. Jesucristo está vivo en medio de nosotros. Queremos presentar con nuestro testimonio y nuestra palabra a Jesús, respuesta creíble y completa para los jóvenes hoy. Nuestro horizonte es poder decir como san Pablo “para mí la vida es Cristo” (Flp 1,21). El papa Benedicto XVI nos confiesa y enseña: “Cristo no quita nada y lo da todo”.

4) Estamos convencidos de que todos somos necesarios. En la Iglesia cabemos todos. Nadie sobra. Nos necesitamos unos a otros. Estamos urgidos a la comunión en la Iglesia local, presidida por el Obispo. Para eso, hemos de mantener y recrear nuestras identidades, relativizar modos y estilos, poner en juego los dones y carismas y trabajar en red. La fuente viva de la comunión es la Eucaristía: participando del mismo pan, todos nosotros formamos un solo cuerpo que queda expresado en múltiples miembros que enriquecen a la Iglesia y al mundo. La comunión es la entraña de la misión. Juntos nos ponemos en misión con los jóvenes, lo que nos exige respuestas audaces y renovadoras en el seno de la Iglesia.

5) Nos comprometemos a promover comunidades cristianas que susciten y acompañen el proceso de los jóvenes. Que les busquen, les acojan en su realidad concreta y les propongan explícitamente el evangelio de Jesucristo que llama a la fraternidad.

6) Nos comprometemos a apostar por una pastoral de la fe. “No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva” (Benedicto XVI, Deus caritas est). Deseamos partir de la experiencia espiritual que los jóvenes ya viven, recuperando la interioridad como camino que conduce al reconocimiento del amor de Dios en nuestras vidas. Buscamos que los jóvenes descubran su vocación, construyan su identidad personal, fijen los ojos en la Palabra de Dios, celebren con sabor de fiesta su fe, vivan apasionados por la justicia y la solidaridad, estén presentes en los ambientes juveniles, dialoguen con otras culturas y religiones… Nos abrimos a nuevos lenguajes sobre Dios que ayuden a que los jóvenes narren las huellas de Dios en sus vidas.

7) Nos comprometemos a vivir con un corazón samaritano. El ejercicio del amor solidario es un buen camino para encontrar o recuperar la fe. Los jóvenes necesitan tomar conciencia de su responsabilidad hacia quienes sufren la injusticia, la enfermedad y la soledad, el racismo y la exclusión, la falta de oportunidades y el aislamiento social… Un corazón transformado por la solidaridad es un corazón abierto a los caminos del Espíritu. Así se consolida la construcción de un mundo nuevo y de un cuerpo universal.

8) Queremos compartir la alegría de la fe con todos los jóvenes: “Lo que hemos visto y oído, os lo anunciamos, para que también vosotros estéis en comunión con nosotros” (1Jn 1,3). Con ellos y desde ellos, el Espíritu nos invita a esbozar la Iglesia del mañana. Una Iglesia que acoge con el corazón agradecido la invitación del Papa Benedicto XVI a los jóvenes del mundo entero a celebrar su fe en la próxima Jornada Mundial de la Juventud que tendrá lugar en Madrid en agosto de 2011, donde todos podamos explicitar la afirmación de su antecesor Juan Pablo II: ‘Vale la pena dedicarse a la causa de Cristo’. En este caminar nos sentimos acompañados por María, nuestra Madre, fiel modelo de discípula para todos.

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miércoles, 12 de noviembre de 2008

120. Pliego de VN: ¿Qué pinta Dios en tu vida?

He conseguido la dirección del Pliego del número 2635 de la revista Vida Nueva, "Q pinta Dios ntu vida?", con los testimonios en respuesta a esta cuestión de 50 jóvenes de entre 18 y 35 años, procedentes de distintas partes de España.

En el prólogo se pregunta, en un lenguaje familiar a los jóvenes de hoy:

Pero, ¿y DIOS? ¿Qué pinta en todo esto? ¿Qué pinta en tu vida? ¿Es administrador o usuario? ¿Es la pantalla sobre la que colocas todos tus archivos?, ¿es el antivirus que te marca lo permitido y lo prohibido? O ¿es una dirección bloqueada?

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lunes, 10 de noviembre de 2008

119. ¿Qué Fórum fue realmente?

Resulta bastante sorprendente encontrar muy diferentes valoraciones del Fórum de Pastoral con Jóvenes, dependiendo de la fuente de la que proceda la valoración.
En unas se recuerda sobre todo como un encuentro fecundo, en el que se palpó la esperanza de una Iglesia integradora, abierta, positiva, acogedora, actual y actualizada.
En otras, se reseña principalmente el gran éxito de convocatoria del cardenal Rouco, que consigue reunir a dos mil jóvenes en Madrid y aprovecha para animar a participar en la próxima JMJ11.

El título de la crónica de Vida Nueva que reseñé en la entrada anterior era "Todos somos necesarios para revitalizar la Iglesia". Pero la verdad, no parece que hablen del mismo acontecimiento, y eso me hace pensar en cómo puede conjugarse esto con ese objetivo, por otra parte tan evidente, de "Todos somos necesarios".

Sólo para ilustrar a lo que me refiero he seleccionado dos valoraciones, ambas globalmente positivas pero bastante diferentes: la que hace Cristina Ruiz Fernández, en Alandar, que puede leerse en la web de Redes Cristianas: "Logramos caminar por las alturas" (que también critica la visión parcial que, en opinión de la autora, han dado del Fórum algunos medios más "conservadores") y la de Fidel Mateos (el joven español invitado a la comida privada con el Papa en la JMJ08) en su blog "Jóvenes en acción", "Crónica del Fórum de Pastoral con Jóvenes".

Pongo como muestra, a continuación, sólo la reseña que se hace de dos intervenciones concretas (la del cardenal arzobispo de Madrid y la de José Luis Cortés) en cada una de dichas valoraciones:

Cristina Ruiz en Alandar:

"Sólo encuentro entre las “Noticias” de Google algunas citas del discurso de Rouco, pero ninguna alusión a la brillante valentía de José Luis Cortés al hablar de Dios sin tapujos. Y ninguna alusión a los minutos de aplausos sostenidos que recibió por parte del público. [...]
Valientes igual que Cortés, con el mayor de los sentidos poéticos y la más profunda autenticidad, jóvenes que mostraron la homosexualidad, la inmigración, la discapacidad como realidades cotidianas que necesitan ser integradas de forma positiva en la Iglesia. Y que todo el mundo lo vea.
No se refleja en los artículos publicados hasta ahora toda la esperanza, la voluntad de superar barreras, el afán por construir e integrar que se ha vivido estos días. Quienes estuvimos ahí lo vimos y lo sentimos. Pero quienes no estuvieron, por ahora, sólo lo verán como un encuentro más de los seguidores de Rouco envueltos en banderas españolas (de las cuales, por cierto, creo que no ví ninguna). Sólo lo recibirán como un anticipo rancio de las Jornadas Mundiales de la Juventud, como una cosa que, desde luego, no va con ellos."

Y Fidel Mateos en "Jóvenes en acción":
"Me quedo después con la fotografía del Cardenal de Madrid sonriendo y animándonos a todos de cara a la Jornada Mundial de la Juventud de 2011, con esa fuerza, inteligencia y experiencia que demuestra. [...]
Sí que he borrado una fotografía a la que no quiero dar mucha importancia, sólo decir que Cortés vive aún con cámaras que no son digitales y con un carrete en blanco y negro, pero lo siento, ni uso sus medios, ni saco esas fotos tan irreales, pero le animo a ver el álbum de la Iglesia Católica en contacto con los jóvenes, seguro que en el diálogo de las fotografías que sí se viven en la Iglesia se quedaría con muchas y más positivas y esperanzadoras. [...]
El Espíritu ha estado presente, aunque otros se hayan colado haciendo ruido, pero eso no es de Dios, sólo quiero fotografías unidas entre los que demos el siguiente paso, aunque salgamos menos en la orla."

Como comentaba antes, sería estupendo que alguien que hubiera participado en el FPJ nos hiciera llegar directamente una reseña de su experiencia personal del Fórum... En cualquier caso, creo que debemos tener esperanza y confiar en que esa presencia del Espíritu que ambos (Cristina y Fidel) pudieron palpar dé todos los frutos que son tan deseables y tan necesarios en ésta, nuestra Iglesia, la que queremos sea de todos.

Entretanto, os dejo otra valoración más, en la web de pastoral de los Claretianos: "Estuvimos en el Foro, como es normal" . Quizás es, de las que he leído, una de las que más me han gustado y me ha hecho lamentar perdérmelo.

Julio (Montpellier)

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118. Fórum de Pastoral con Jóvenes: el día después

Con el título "Todos somos necesarios para revitalizar la Iglesia", la web de la revista Vida Nueva ha publicado un resumen a modo de evaluación de los tres días del Fórum de Pastoral con Jóvenes celebrado este fin de semana. Es un interesante resumen, aunque quizás algo breve. Podéis encontrar algunos otros buscando por medio de Google.

Estaría bien, si alguien de alguna comunidad de Encomún estuvo por allí (aparte de Pedro José, que estuvo ocupado participando en una de las mesas redondas), que nos contara una versión más próxima del encuentro. ¿Os animáis alguno?

Por otro lado, los que tengáis suscripción a la revista Vida Nueva, podéis además consultar el Pliego del último número, "¿Qué pinta Dios en tu vida?", con un resumen de testimonios de jóvenes.

Se supone que estos testimonios estarán disponibles dentro de poco en la web del Fórum: FPJ, que seguirá estando disponible como punto de encuentro. También se publicará en esta web el Manifiesto final del Fórum, que recoge el sentir general de estas jornadas traducido en varias palabras clave: esperanza, ilusión, protagonismo, comunión…

Julio (Montpellier)

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jueves, 9 de octubre de 2008

97. Fórum de Pastoral con Jóvenes

Los próximos días 7,8,9 de Noviembre tendrá lugar en el Palacio de Congresos de Madrid el Fórum de Pastoral con Jóvenes, un evento eclesial que pretende impulsar la creación de redes colaborativas entre los grupos de iglesia jóvenes que trabajan con jóvenes.

Está impulsado desde los Escolapios y la Fundación SM, pero como puede verse en la Web del evento, está patrocinada por las principales editoriales católicas y tiene detrás un amplio respaldo de delegaciones de pastoral diocesanas, congregaciones religiosas y movimientos.

Según se señala en el Dossier que puede descargarse desde la propia web o directamente desde este enlace:

"El Fórum pretende ser un nuevo estilo de trabajo en red de la pastoral juvenil diocesana y española. El evento de noviembre es un impulso a converger y transparentar todas aquellas plataformas pastorales que están, educan y se comprometen con los jóvenes. Por tanto, el Fórum no es únicamente el evento de noviembre, sino que ya es una experiencia de comunión y una dinámica de trabajo que va integrando muchos de los esfuerzos en pastoral con jóvenes teniendo en cuenta la identidad de las personas y los grupos bajo el paraguas de las iglesias locales ejercitando mejor el arte de la común implicación."

A continuación incluyo el lema y los objetivos (la Agenda detallada del encuentro y toda la información restante puede encontrarse en el Dossier):

Lema:
"Caminar por las alturas" (Hab. 3,19)
En la web hay un estupendo documento de trabajo, que explica el por qué de este lema tomado del profeta Habacuc, y que relaciona la actitud de este profeta bíblico con la realidad de los jóvenes de hoy.

Objetivo General:
Hacemos memoria, nos encontramos y soñamos la pastoral con jóvenes para animar y acompañar vocaciones religiosas.

Objetivos Específicos:
  1. Contemplar el camino recorrido en los últimos 50 años.
  2. Conocer y compartir la situación actual: realidades, procesos, iniciativas, recursos, testimonios,…
  3. Proyectar horizontes de futuro.
  4. Favorecer redes de trabajo, vida y reflexión pastoral.
  5. Reconocer y alentar la presencia transformadora de los jóvenes cristianos
  6. en nuestra sociedad.
Destinatarios:
Preferentemente jóvenes (mayores de 18 y menores de 35 años) que acompañan a otros jóvenes, y los que no son tan jóvenes.

La cosa promete, desde luego. Os dejo también el sugerente video de convocatoria:



Julio (Montpellier)

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martes, 29 de julio de 2008

81. Video mejores imágenes de la JMJ08

Como resumen más o menos oficial de la JMJ08 de Sydney, pongo este vídeo editado por el servicio de información católica H2Onews:



Julio (Montpellier)

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domingo, 13 de julio de 2008

78. La WYD08 en Sydney y la parroquia de Redfern

(Tras consultar con miembros de mi comunidad he decidido modificar la entrada acerca de la JMJ08 que había puesto a principios de semana, en la que incluía numerosas opiniones personales y una fuerte dosis de crítica, a fin de evitar que pudiera molestar a nadie de Encomún o incluso acarrearle problemas al propio colectivo. Probablemente olvidé considerar que el objetivo es que el blog funcione como un medio de comunicación entre las comunidades, y no como una ventana de opinión. De manera que he retocado la entrada dándole un tono más informativo. Disculpadme de antemano los que os hayáis podido sentir molestos. La entrada original la he trasladado al blog de la Comunidad Montpellier, por si alguien desea consultarla.)


En muchos medios religiosos se está dando abundante y entusiasta información sobre la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ08, o WYD08 en inglés de "World Youth Day"), que el Papa Benedicto XVI celebrará en Sydney, Australia, a lo largo de esta misma semana. Desde las webs de muchos movimientos, diócesis, blogs... puede seguirse una crónica detallada, casi al minuto, de todo lo que va sucediendo. Un blogger español estará incluso entre los pocos jóvenes privilegiados que disfrutarán de una cena privada con el Papa, y lo contará en primera persona.

Además de en estos medios, todos los detalles pueden consultarse en la Web oficial del evento. En la web está también disponible la completa "Guía del Peregrino", que puede descargarse en formato pdf en español y que contiene información detallada sobre el calendario, las actividades, la lista de empresas patrocinadoras, etc., así como otros enlaces útiles como la Tienda on-line a través de la cual pueden adquirirse los productos oficiales del evento.


En Sydney espera el espectáculo que está preparando para el cardenal Pell (arzobispo de Sydney), el organizador de eventos Michael Scott-Mitchell, que ya fue responsable de las ceremonias de los juegos olímpicos del 2000. Uno de los mayores acontecimientos será la escenificación del gran Vía Crucis (en inglés "Stations of the Cross") programado para desplegarse a lo largo de los puntos más conocidos de la ciudad, como la catedral de St Mary, la Art Gallery y, por supuesto, la famosa Sydney Opera House.

El espectáculo incorpora un gran despliegue de vestuario, decorados, efectos luminosos y elementos mecánicos, para producir un impactante efecto que deleitará y emocionará a los 200.000 peregrinos previstos y a una audiencia televisiva de varios miles de millones.

Una de las cuestiones más discutidas estas últimas semanas ha sido la legislación específica aprobada por el gobierno, la World Youth Day Amendment Regulation 2008. Esta ley recorta los derechos de reunión y expresión de los ciudadanos que puedan estar en contra de la visita, con el fin de evitar molestias a los peregrinos. Estas medidas, que tampoco han gustado a la organización, han provocado indignación en muchos ámbitos, y han motivado a sectores que permanecían indiferentes ante la visita del Papa a manifestarse para desafiar una ley que consideran abusiva.

Se prevé que en estos días Benedicto XVI anuncie también la celebración de la JMJ2011 en Madrid, algo que parece que el cardenal Rouco le ha pedido expresamente.


También quería hablar en esta misma entrada de otro asunto que tiene que ver igualmente con la realidad de Sydney: Hace tiempo, un par de años ya, que sigo las peripecias de una pequeña comunidad parroquial australiana, la de St Vincent, en Redfern, un humilde suburbio de Sydney de mayoría aborigen. Naturalmente, lo hago a través de su web Church Mouse ("ratón de iglesia").

Esta comunidad creció y maduró de la mano de dos personajes extraordinarios: el sacerdote Ted Kennedy y Mum Shirl, una activista ciudadana aborigen ella misma. El P. Ted Kennedy (llamado "el sacerdote de los aborígenes") llevó a cabo una verdadera tarea de inculturación del evangelio y la liturgia en las tradiciones y costumbres aborígenes, desde el respeto, la pobreza personal y desde el espíritu del Vaticano II.
La comunidad de St Vincent, que Ted Kennedy dirigió durante casi 30 años, se caracterizaba por su compromiso evangélico, la calidez de su acogida, el fuerte espíritu comunitario, su apertura en la línea más progresista del Vaticano II, la entrega a los más pobres, su intensa preocupación por la justicia social y sobre todo su activismo por la reconcilicación entre las dos comunidades australianas, aborigen y no aborigen.
Mum Shirl murió en 1998 y el P. Ted Kennedy falleció en 2005. Por sus servicios a la comunidad aborigen, ambos recibieron la Orden de Australia.

Sin embargo, ya desde antes de la muerte del sacerdote, el cardenal Pell no veía con buenos ojos las posturas de Ted Kennedy, que juzgaba excesivamente radicales. Para solucionar esto, cuando en 2003 fue necesario relevar al P. Kennedy por problemas de salud, tomó la decisión de dejar la parroquia en manos del Camino Neocatecumenal.
Esta decisión (poco comprensible, por la notable diferencia de sensibilidades entre el Camino y la comunidad parroquial de St Vincent) ha producido en St Vincent una situación enormemente tensa que cada día se enturbia más y más, con un distanciamiento casi absoluto entre la comunidad y los sacerdores neocatecumenales.

No voy a entrar en detalles concretos, pero quien esté interesado puede leer toda la historia de este conflicto en la web Church Mouse.

A pesar de todo, la comunidad de St Vincent sigue adelante, trabajando en su tarea de integración y de servicio, intentando mantener vivo el espíritu original de St Vincent y la llama que encendieron Ted Kennedy y Mum Shirl, y también movilizándose para tratar de conseguir del arzobispo de Sydney el envío de unos pastores con los que exista una mejor sintonía.

Tal como puede verse en la foto, los parroquianos de Redfern escribieron en los muros de St Vincent hace ya años (y lo reescriben cada vez que el párroco encarga que se borre) esta frase:

"Crucified on every city sidewalk, the aboriginal Christ should be free in his own church among his own people in Redfern".

que quiere decir más o menos es esto:

"Crucificado en cada una de las aceras de la ciudad, el Cristo aborigen debería ser libre en su propia iglesia, entre su propia gente en Redfern"

Os pido para terminar que oréis un rato, no ya por la WYD08 (ya lo ha pedido el propio Benedicto XVI), sino por la comunidad de St Vincent, en Redfern, Sydney.

Julio (Montpellier)

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