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martes, 12 de enero de 2010

242. XXI Semana de Teología Pastoral

Como otros años, Pedro José nos envía información sobre la XXI Semana de Teología del Instituto Superior de Pastoral, que lleva por tema “Dar razón de la esperanza hoy”.

La verdad que el programa es sumamente interesante por el contenido, por la situación actual y por los ponentes, y resulta posible asistir a sesiones sueltas.

Podéis ampliar las imágenes pulsando sobre ellas, o buscar más información directamente en la web del Instituto.



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lunes, 15 de junio de 2009

205. Escuela ADSIS de Pastoral con jóvenes



Puede obtenerse más informacion en: http://www.adsisjoven.org/

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miércoles, 10 de diciembre de 2008

139. Reseña del Fórum de Pastoral con Jóvenes

Pedro José me ha hecho llegar esta reseña del Fórum de Pastoral con Jóvenes realizada por Eva López, religiosa vedruna próxima al grupo Anfora.


FÓRUM DE PASTORAL CON JÓVENES


Con motivo del 50 aniversario del la revista de pastoral juvenil RPJ editada por los escolapios, los días 7, 8 y 9 de Noviembre nos juntamos en Madrid más de 2000 Pastoralistas jóvenes, para reflexionar y alentarnos en la misión del Anuncio del Reino entre los más jóvenes. Bajo el lema ya conocido “Tú nos haces caminar por las alturas”, tomado del profeta Habacuc, fuimos recorriendo el pasado, el presente y el futuro que se abre y se dibuja en la pastoral con jóvenes. Hicimos memoria agradecida de quienes nos anunciaron la Buena Noticia, escuchamos los cuestionamientos, lo gritos, los sueños de los jóvenes de hoy, que “tomaron la palabra”. Con ellos, por ellos y junto a ellos nos lanzamos a soñar en el futuro de la Iglesia, de la Pastoral, de la humanidad donde escuchamos voces como las de Pedro José Gómez o Lucía Caram, que nos alentaron a seguir poniendo nuestro granito de arena para que nuestra Iglesia sea Iglesia abierta, dialogante, en comunión, inmersa en la realidad y sembradora del Reino…

Fue un encuentro marcado por la COMUNIÓN, la unidad en la diversidad, caminar juntos en las diferencias. Sentados en el patio de butacas del Palacio de Congresos del Ayuntamiento de Madrid, podíamos encontrar los rostros de algunos de los obispos de nuestras diócesis, vicarios de pastoral, jóvenes comprometidos, religiosos y religiosas, sacerdotes, jóvenes de movimientos… representantes del puzzle multicolor que forma nuestra Iglesia. Compartimos las experiencias que diferentes grupos llevan cabo, los éxitos y fracasos, nuevos caminos, ilusiones…. Contamos con la presencia de D. Francois Lapierre, obispo del Québec, desbordante de juventud y novedad a pesar de que hace ya bastantes años que dejó esa etapa vital.
El grupo Ánfora, que pertenece a ENCOMÚN, participó, junto a otros jóvenes agentes de pastoral Vedruna, en la animación de la liturgia, tanto a través de la música, como de la expresión corporal, realizando una danza que simbolizaba el encuentro festivo y alegre de María e Isabel.

Todo el encuentro tuvo su propia “banda sonora”, a través de los cantos compuestos por jóvenes participantes y a través de los grupos Kairoi, Assisi y Ain Karem, que compartieron espacio y música, también en comunión… cantando juntos para Aquel que nos convoca.

Fue espacio “de familia”, donde nos encontramos con mucha gente conocida y con otra no conocida, pero con las que sentíamos ese “aire de familia”, esa alegría profunda por el encuentro… ¡¡Qué suerte poder encontrar tanta gente joven soñando y buscando juntos!!

Ha sido un encuentro de Gracia, de Comunión, donde ha soplado la Ruah Santa que abre caminos y sostiene la ilusión por mantener la frescura en el Anuncio de Jesús, el Señor.

Como conclusión, se redactó un manifiesto que recoge la síntesis de lo vivido allí, aunque no todo lo vivido puede ser expresado en palabras.

Para ver lo que allí sucedió, las fotos, los mensajes, el compartir, los ecos… sigue activa la página Web www.forumpj.org donde podemos adherirnos tanto personal como comunitariamente al manifiesto.

Pero esto no es el final, ahora comienza el Post-forum, ponernos manos a la obra, desde lo visto y oído… en el ANUNCIO CON y A LOS JÓVENES.

Eva López

Además de darle las gracias a Eva, quería aprovechar esta misma entrada para, si os interesa este tema, animaros a seguir los interesantes y detallados comentarios que Lucía Caram sigue haciendo del Fórum de Pastoral con Jóvenes en su blog Sintonía Cordial (enlace en la columna derecha).

Termino colocando el enlace a un video-reportaje fotográfico de lo que fue el FPJ:

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lunes, 8 de diciembre de 2008

137. ¡Adelante! ¡Vende todo! (carta pastoral)

Estos días ha sido una sorpresa agradable la carta pastoral que el obispo de Avila, Jesús García Burillo, ha dirigido a los jóvenes de su diócesis. En mi opinión un acierto, tanto en el contenido como en el tono.
Os pongo a continuación el texto (que podéis descargar en formato word en la web de la Diócesis de Avila), para leerlo completo basta con que pulséis en "Seguir leyendo...".


¡ADELANTE! ¡VENDE TODO!
(Carta del Obispo de Ávila a los jóvenes)


Querid@ joven,

Ante todo, un saludo. No sé si me conoces algo o nada, quizás de oídas o de vista. Por si acaso, me presento. Mi nombre es Jesús, tengo sesenta y tantos, soy cristiano como tú, obispo de Ávila, y querría ser sencillamente tu amigo. Por eso, te escribo esta carta abierta. Podría hacerlo por email, messenger o tuenti, pero aún no tengo tu dirección y, sinceramente, tampoco estoy muy puesto en estos medios. Aunque si la consigo, prometo aprender o, mejor aún, encontrarnos personalmente.

No quiero hacerte perder tu valioso tiempo ni mucho menos meterte un rollo para comerte el tarro. Sólo quiero entablar contigo un pequeño diálogo para conocernos y para proponerte algo distinto de lo que se te suele ofrecer. Te lo propongo porque para mí y para muchos que conozco es algo muy bueno. Después de algunos años uno aprende a valorar lo que verdaderamente merece la pena y se siente en deuda de compartirlo. Guardarlo para mí sería demasiado egoísta. Más aún, sería perderlo. En cambio, al compartirlo nos enriquecemos mutuamente y nos ayudamos a ser más felices. Eso es lo que pretendo con estas líneas. Sólo te pido que las leas como escritas expresamente para ti, por alguien que te aprecia y que, por eso, espera tu respuesta, sea la que sea. No te importe.


1. ¿Qué buscas? ¿Cómo te encuentras?

Quizás te haya llamado la atención el título de esta carta. Lo he tomado prestado de la canción de «Operación Triunfo» de hace unos años, que seguro te sonará: «Adelante, por los sueños que aún nos quedan…». En cuanto la oí me vino a la memoria un relato del Evangelio en el que Jesús le dijo a un joven algo parecido: «todavía te falta una cosa, adelante, vende todo y luego sígueme» (Mc 10,21). En esa palabra «adelante» se encierra parte del secreto para que tu vida sea una verdadera – no aparente o televisiva - «operación triunfo». Aquel joven se había acercado a Jesús con una pregunta que le inquietaba: «¿qué he de hacer de bueno para heredar la vida eterna?» (Mc 10,17). Ese joven tenía sueños e ilusiones, quería vivir a tope y ser feliz para siempre. Pero sabía que eso no le llovería del cielo: tenía que hacer algo, más aún, algo «bueno» para alcanzar esa meta. Por eso, preguntó a alguien capaz de ayudarle.

Curiosamente en el Evangelio no se nos dice el nombre de aquel joven. Creo que la razón es muy sencilla: para que pongas tu nombre. Ese joven puedes ser tú. Imagínate en esa situación. Seguro que tú, también como él, tienes tus sueños, tus ilusiones para el futuro: aquello por lo que haces las cosas, por lo que te levantas cada mañana aunque las sábanas se te peguen, por lo que estudias, te esfuerzas o entrenas cada día, por lo que decides esto o aquello. Antes de ponerse uno en marcha tiene que saber qué busca y hacia dónde quiere ir para poder elegir el camino acertado. Por eso, Jesús lo primero que preguntó a unos cuantos jóvenes que tenían curiosidad por él fue: «¿qué buscáis?» (Jn 1,38). Quizás te sientas reflejado en esa canción de Amaral: «quiero vivir, quiero gritar, quiero correr en libertad, quiero encontrar mi sitio». ¿Y tú? ¿Qué quieres en la vida? ¿Qué buscas? No te canses nunca de soñar. Querer es bueno. Pon nombre y apellido a tus sueños.

Pero – siguiendo con el joven del Evangelio – sabes que no basta con querer o soñar. Hay que ponerse manos a la obra para que los sueños se hagan realidad. Y te preguntas: «¿qué puedo hacer?». Yo me preguntaría algo previo: ¿qué estoy haciendo ya? ¿cómo me encuentro? ¿por dónde ando en este momento? Sólo un consejo antes de que respondas a estas cuestiones. Solemos tener la mala costumbre de fijarnos sólo en lo negativo de nosotros mismos o de mirarnos como los demás nos ven. De este modo nos desanimamos. Atrévete a fijarte en lo positivo, toma en serio lo que los demás piensen de ti pero, sobre todo, déjate mirar como Dios te mira. Él se fija principalmente en lo «bueno» que tienes y en lo mucho que vales, porque es lo que Él puso en ti. Sobre lo bueno que ya has conseguido podrás seguir construyendo. Y, a la luz de lo bueno, descubrirás inmediatamente lo que no va tan bien, lo que te queda aún por hacer.

2. Hagamos balance. ¿Estás satisfecho?

Una vez que te has planteado lo que quieres y has visto dónde te encuentras puedes hacer balance de tu situación. Déjame que lo haga contigo, partiendo de las veces que me encuentro y hablo con chicas y chicos de tu edad.

* Seguro que tú, como ellos, quieres vivir en libertad, ser tú mismo sin etiquetas ni imposiciones de nadie. Me parece algo muy bueno y fundamental. Es más, Dios te quiere libre de verdad en tus decisiones y creencias, que seas alguien único y no un número más de la lista. Aunque conseguir esto no es fácil ¿verdad? Puedes creer que para llegar a ser libre hay que hacer lo que te dé la gana, librarte de las normas establecidas o de lo que te digan tus padres, ser tú mismo a pesar de los demás o incluso en contra de ellos. Conozco a jóvenes que han llegado a la conclusión de que ser libre así te hace pasota, te deja más solo y, al final, termina convirtiéndote en esclavo de tus propios caprichos o, lo que es peor, de lo que te dictan desde fuera sin que te des ni cuenta. Esos jóvenes experimentan una cosa curiosa: eres más tú mismo y te sientes más libre cuanto menos te miras al ombligo y cuanto más cuentas con los demás y vives para ellos. Ser libre es andar en busca de la verdad y del bien, que no son invento tuyo ni nuestro, sino algo inscrito dentro de ti, en tu conciencia, que por eso te remuerde cuando no la haces caso.

* Otra aspiración que puedes tener, como muchos jóvenes de tu edad, es el bienestar. Buscas vivir bien y tener cosas buenas (alimentación, casa, trabajo con buen sueldo, ropa de moda, buena salud, un buen «body»). La cuestión es si esto sólo basta para hacerte feliz. A veces absolutizamos tanto esas cosas que las hacemos dioses, es decir, sacrificamos todo por ellas como si fueran lo único importante y acabamos siendo esclavos de ellas, del consumo, de las modas o del cuerpo. Me encuentro frecuentemente con chicos y chicas que tienen de todo pero que, en el fondo, no están contentos. No sé tú, pero yo creo que vales más por lo que eres que por lo que tienes o aparentas.

* Probablemente te guste vivir la vida, disfrutar del momento presente («carpe diem») y hacer experiencias fuertes arriesgando un poco. El problema es que el momento presente no son sólo las noches de los findes sino también las mañanas de los lunes y las tardes de estudio o de trabajo. Quizás, por impaciente curiosidad, hayas buscado probar cosas nuevas, como el alcohol o las drogas, o hacer experiencias fuertes, como la velocidad o el sexo fácil, que, sí, pueden darte un placer momentáneo pero que después te dejan vacío, «te hacen viejo de repente» y te llevan a un mundo de fantasía que nada tiene que ver con la vida «real», «tu» vida, la verdadera, con sus alegrías y frustraciones. A veces percibo con pena cuántos jóvenes como tú buscando esos riesgos y experiencias-límite han terminado en un «círculo ciego», arruinando sus vidas y la de sus familias y amigos. La carrera de tu vida es larga. Por eso, es bueno que te dosifiques para que disfrutes de todo a su tiempo y no te entre la pájara antes de llegar a la meta. Veo con alegría que hay jóvenes que disfrutan de la vida sin evadirse de ella, que arriesgan todo sin hacer puenting hacia la nada.

* Hoy en día otra cosa fundamental es comunicarse y entablar relaciones. El chateo por internet o las conversaciones al móvil dan fe de ello. No has nacido para vivir solo sino con los demás y para los demás. Detrás de todo ello está el deseo más importante que seguro llevas en tu corazón: amar y ser amado. Es lo que más necesitas pero, probablemente, lo que más te cuesta. Te das cuenta de que amar es algo muy serio: es saber recibir y entregarse, arriesgarse y esperar, ser fiel ahora y para siempre. Siendo sincero contigo mismo, a veces dices que amas a una persona cuando en el fondo te estás sirviendo de ella para tu propia satisfacción, para «usar y tirar», y notas que eso es mentir, amarse a sí mismo y no te hace feliz.

Este balance que acabamos de hacer me recuerda una parábola de Jesús en la que habla de un hijo pequeño que pidió a su padre toda su fortuna para irse de casa. Quería ir por libre, buscar el mayor bienestar posible lejos de su casa para experimentar los placeres de la vida sin freno. Al final, después de probarlo todo, se encontró muy pronto sin nada, solo e insatisfecho (cf. Lc 15,11-16). Y algo parecido le pasó al joven rico. Tenía muchas cosas pero sentía que le faltaba algo. Veía un «desfase» entre lo que quería y lo que tenía, entre sus sueños y lo que había conseguido hasta entonces. Y ¿tú? ¿no sientes algo semejante? ¿estás satisfecho con lo que eres y has alcanzado, con lo que te ofrece la tele o la sociedad en que vives? A lo mejor te encuentras como en ese «canto del loco»: «estoy cansado de salir de noche y ver siempre la misma gente. Estoy flipando de que la gente se invente, cuente y luego reinvente…Estoy cansado de siempre lo mismo y la misma historia y quiero cambiar». Puede que en tu vida «todo tiene igual color» y «sientes que algo echas en falta». ¿Qué será? ¿Podrás alcanzarlo y cambiar?

3. «Lo hemos encontrado». Te presento a Jesús

El joven rico pero insatisfecho acudió a alguien que podía ayudarle. Posiblemente había oído hablar de él o se lo encontró por casualidad. Sea como fuere resultó alguien muy especial: Jesús de Nazaret. A lo largo de los siglos quien se ha encontrado con Él no ha quedado indiferente. Así les ocurrió a los primeros discípulos. En cuanto lo conocieron fueron a presentársele a otros: «lo hemos encontrado» (cf. Jn 1,41.45). Yo también lo encontré cuando tenía tu edad y te lo ofrezco. Sí, te presento a Jesús. Lo he encontrado aunque quiero seguirlo buscando contigo.

Ahora, ¿por qué Jesús es tan especial? ¿quién es Él? Una vez él mismo hizo una especie de «sondeo» a sus apóstoles sobre lo que la gente pensaba de él (cf. Mt 16,13-14). Recibió respuestas «hechas», «desde fuera», que lo etiquetaban según los ideales de su tiempo. Probablemente algo semejante obtendríamos si hiciésemos hoy esa encuesta. ¿Cómo la rellenarías tú? Quizás has oído hablar algo de Jesús (en casa, en catequesis, en clase de religión, en los medios de comunicación). Te puede parecer como un hombre muy importante que ha cambiado la historia, o como una buena persona que hizo el bien ayudando a los más pobres, como un «anti-sistema» que quiso transformar el mundo sin violencia costándole la vida, como un maestro con doctrinas hermosas y poco comunes, o incluso como un hombre religioso fundador del cristianismo. Puedes seguir la lista.

Sin embargo, todas estas respuestas, sin ser falsas, se quedan un poco por las ramas. Es lo que «se dice» de Jesús, un Jesús hecho a mi medida. Pero para conocer realmente a una persona no bastan las etiquetas ni una foto, hay que encontrarse y dejarse sorprender por ella, por lo nuevo y único que me aporta. ¡Cuánto más con Jesús! El apóstol Pedro dio en la clave cuando respondió: «Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios viviente» (Mt 16,16). En esta frase se resume quién es Jesús. Él es el Mesías, es decir, aquel en quien se cumplen las esperanzas del pueblo de Israel y los sueños de todos los hombres, también los tuyos. Él tiene una relación única con Dios: es su Hijo. Jesús no es sólo un hombre, todo lo especial que quieras, es el Hijo de Dios hecho hombre: Dios con nosotros, contigo, Dios a tu nivel, Dios para ti.

En Jesús me he dado cuenta de que Dios no es una idea abstracta por encima de las nubes sino que tiene rostro y corazón: es mi Padre, nuestro Padre. En Jesús he escuchado que Dios tiene una palabra para mí y que no es ni para regañarme ni para echarme flores sino para iluminarme en mi camino hacia la auténtica felicidad: «ánimo, no tengas miedo», «levántate y camina», «yo tampoco te condeno pero anda y en adelante no peques más», «bienaventurados los pobres en el espíritu». Jesús me ha hecho notar que Dios tiene gestos conmigo de confianza, de ternura, de compasión, de aliento. En Jesús he descubierto que Dios no me deja tirado y a mi bola, incluso cuando yo he pasado de Él, sino que se ha mojado conmigo, contigo, con todos, hasta el punto de hacerse uno como tú y como yo, de compartir mi vida real, con sus tanteos y crisis, hasta el punto de entregar su vida en la cruz «por mí» y por todos para que nosotros no tuviéramos que morir para siempre. ¡Esto sí que ha sido un derroche de Dios!

A veces puedes tener la impresión – como en los Cuentos de Narnia – de que la «bruja blanca» domina este mundo frío con su «magia» de mal, de mentira y de violencia. Pero no. Jesús es como aquel león, Aslan, que siendo inocente se ha dejado matar para romper el hechizo de la bruja. En su resurrección se ha roto el hechizo. Hay una magia más poderosa que la de la bruja, hay un poder más fuerte que el del «anillo» de Saurón que amenaza con destruir la «tierra media»: ¡el amor de Jesús!

Resumiendo, en Jesús he sentido que Dios me ama sin condiciones ni límites, como soy, con mis grandes valores y mis pobres defectos, para siempre. Jesús es un Dios distinto de como lo imaginamos y, por eso, nos hace distintos después de haberlo encontrado. Él no te quita nada de lo bueno, hermoso y grande que tienes. Al contrario – como dice el Papa Benedicto – te ofrece más, te lo ofrece todo.

4. «Lo que hemos visto y oído te lo anunciamos». Vivir la Iglesia

Probablemente me dirás que estas palabras son muy bonitas, pero ¿cómo encontrar a ese Jesús si vivió hace más de dos mil años? Los cristianos confesamos que Él ha resucitado y, por eso, sigue vivo, presente entre nosotros de un modo misterioso pero real por medio de su Espíritu Santo. Hay cosas que no ves con los ojos pero sin ellas no puedes vivir: el amor de tu familia, la amistad, el aire, la luz…Algo así es el Espíritu de Jesús resucitado. Puedes encontrarlo en todas partes pero hay un lugar en el que nos ha garantizado su presencia: en la Iglesia.

Ciertamente la Iglesia no tiene hoy muy buena fama entre los jóvenes ni en la opinión pública. No sé qué opinión tienes tú de la Iglesia. Yo sólo querría presentártela de otro modo. Quizás ves la Iglesia sólo como una institución poderosa y rica entre tantas de nuestra sociedad, la identificas con los curas o con un grupo determinado, o tienes la imagen que de ella te venden (carca, impositiva, incoherente…). Pero la Iglesia sobre todo es la casa de la gran familia de Jesús, donde hay sitio para todos, donde todos somos iguales siendo distintos porque Él está en medio según nos prometió: «donde dos o tres están reunidos en mi nombre allí estoy yo en medio de ellos» (Mt 18,20). Yo no creo solo sino junto con otros que me han anunciado «lo que han visto y oído» (1 Jn 1,1-4), formando así una cadena que se inició con los apóstoles de Jesús, continúa hasta hoy y se prolongará hasta el fin de los tiempos.

Si te enganchas a esta cadena y entras a formar parte de esta gran familia, la verás con ojos nuevos, como a tu propia madre. Te darás cuenta, naturalmente, de sus faltas, porque la formamos hombres y mujeres limitados, pero ante todo te sentirás como en casa, en tu casa. Quisiera decirte: tú también eres Iglesia, ella es tu madre y tu casa, te ha regalado la fe en Jesús y nunca te abandonará. En ella tienes sitio y una tarea insustituible. Lo que le pase a ella te afecta también a ti y depende en cierto sentido de ti. Esto es lo que muchos jóvenes como tú han vivido en el último Encuentro mundial de la Juventud con el Papa en Sydney y lo que nos disponemos a vivir en Madrid en el verano de 2011.

5. «¡Ven y verás!». Una propuesta

Querid@ joven. Uno no se convence de todo esto que te voy contando hasta que no lo experimenta en carne propia. A aquellos discípulos que querían conocerlo les dijo Jesús: «¡venid y veréis!» (Jn 1,39) y lo mismo te dice a ti: «¡ven y verás!». Tú que buscas experiencias fuertes, haz esta experiencia de Jesús y de la Iglesia, y verás que lo que te he dicho es bueno porque es verdad. Déjame darte unas pistas, por si te ayudan:

A) «Cree en Él». Para conocer a una persona lo primero que uno debe hacer es fiarse de ella. Fíate de Jesús. Quizás te cueste creer o rezar y tengas dudas. Tranquilo. Si deseas conocerlo – decía S. Agustín – ya tienes fe. Eso sí, no busques primero razones para creer en Jesús. Haz el camino inverso. Primero confía en Él y verás cómo poco a poco Él te dará sus razones. La fe te presta unas «gafas» para ver a Jesús en una dimensión nueva.

B) «Escucha su Palabra. Lee la Biblia». Si ya te has fiado de Él su Palabra significará algo para ti. No es una palabra cualquiera, como las nuestras, que se las lleva el viento. Su Palabra es verdad, viva y eficaz porque hace lo que dice. Léela dirigida a ti. Aunque sólo sea el pasaje del Evangelio de cada día [yo te lo envío si no lo tienes]. Verás cómo casi sin notarlo te irá cambiando, te aclarará cuando estés confuso, te animará cuando estés desalentado, te fortalecerá. Una forma sencilla de rezar es escuchar esta Palabra y responder a ella con nuestras palabras.

C) «Vive como Él». La primera respuesta que Jesús dio al joven rico fue: «si quieres vivir de veras, cumple los mandamientos» (Mt 19,17). En otro lugar Jesús resume los mandamientos en dos o, mejor, en uno con dos caras: «ama a Dios por encima de todo y al prójimo como a ti mismo» (Mc 12,29-31). Quizá pienses que los mandamientos son «cargas» pesadas que Jesús o la Iglesia te imponen para amargarte la vida. ¡Todo lo contrario! Son «señales» que Jesús te regala para que atines con el bien y vivas feliz. Son «consejos» de un amigo. Además, Jesús no se limita a regalártelos. Él los cumplió primero para que te sea más fácil cumplirlos. Si así lo haces, verás que eres más libre.

D) «Vive de Él. Celebra los sacramentos», especialmente la eucaristía de los domingos: ¡es la movida de los cristianos, su quedada semanal con Jesús y entre ellos! Si la vives así no te aburrirás en ella sino que disfrutarás. Te recargará las pilas «por dentro» para el resto de la semana. Y otra cosa que hoy no se lleva mucho: déjate perdonar por Jesús en el sacramento de la reconciliación. Verás que, aunque te parezca imposible, tu vida puede ir cambiando paso a paso con el empujón de la misericordia de Jesús y te sentirás más libre.

E) «Vive para Él. Comprométete». Es de bien nacidos ser agradecidos. Si Jesús lo ha dado todo por ti, algo deberías dar tú por Él ¿no crees? Comparte un poco de tu tiempo, de tus cosas, de tus capacidades y ponlo al servicio de los demás, especialmente de los más necesitados. Comparte con los demás lo que has descubierto de Jesús. Posibilidades tienes un montón: grupos de reflexión, de oración, de compromiso, voluntariado. Hay jóvenes que incluso pasan algún tiempo en el Tercer mundo. Verás cómo se cumplen aquellas palabras de Jesús: «Hay más alegría en dar que en recibir» (Hch 20,35).

Todas estas pistas podrían ayudarte a ir elaborando un pequeño «plan de vida», donde anotes cuáles son tus sueños, cómo te encuentras ahora y qué medios o compromisos vas a poner para alcanzarlos. Todos necesitamos ese plan secreto para tener orden en la vida y no vivir a lo que salga. Ponerlo por escrito te ayudará a revisarlo después. Contrástalo con alguien que pueda echarte una mano. Sé realista y humilde al escribirlo porque «quien mucho abarca, poco aprieta». Y luego sé paciente y constante al aplicarlo.

Conclusión: ¡Adelante, vende todo!

Termino repitiéndote las palabras del comienzo. Las mismas que Jesús dijo al joven rico al final de su diálogo con él: «una cosa te falta, adelante, vende todo, dáselo a los pobres y luego ven y sígueme». Seguro que en tu vida «algo te falta». No eres perfecto, como yo tampoco lo soy. No te preocupes. Siempre nos queda algo «más» para estar satisfechos. Jesús te dice: ¡adelante! ¡ánimo! Creer en Él es una apuesta y hay que arriesgarse. Él no se conforma con «algo» de ti ni con respuestas «tibias». Te pide todo porque te lo da todo: ¡vende todo…y sígueme! No te ofrece un camino de rosas porque te engañaría, pero sí un camino de plena realización personal. Si esto lo sabes, ¿por qué no te lanzas?

Quiero acabar «color esperanza», con la canción de Diego Torres. En esta carta te he presentado a Jesús. Ahora todo depende de ti. La pelota está en tu tejado. Sabes que se puede, que las ventanas de tu vida se pueden abrir, todavía más, que con Jesús «lo imposible se puede lograr» porque Él lo puede todo. Ahora, debes querer que se pueda, que Él pueda en ti. Quítate los miedos y los complejos, sácalos afuera. Píntate la cara color esperanza, color de Jesús. Tienta al futuro con el corazón y lánzate.

No es fácil empezar, pero «mejor perderse que nunca embarcar, mejor tentarse a dejar de intentar», mejor volar que quedarse en el nido de la comodidad conformándote con lo que ya tienes. Jesús nunca te agobiará. Sólo espera tu respuesta. Te deja incluso que le respondas con un «no, paso». Eso hizo el joven rico, pero nos dice el Evangelio que «se marchó muy triste» (Mc 10,22). Ahora bien, si le respondes con un «sí» estoy seguro de que tu vida cambiará. Irás encontrando «tu sitio» en la vida, la vocación para la que Dios te pensó: formar una familia, ser religioso o religiosa, ser cura, ¿por qué no? Y hallarás incluso más de lo que querías o buscabas al principio: una alegría que nadie te quitará.
Te lo deseo de todo corazón y yo también, como Jesús, espero tu respuesta para seguir dialogando y ayudándonos mutuamente. Si quieres ponerte en contacto conmigo, aquí te dejo mi email: jesus@obav.es. También tienes a tu disposición los Secretariados de Pastoral juvenil, universitaria y vocacional de la diócesis. Cuenta con que hay alguien que reza por ti. Un fuerte abrazo y hasta pronto, de un amigo

+ Jesús, Obispo de Ávila

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jueves, 13 de noviembre de 2008

122. Mensaje final del Fórum de Pastoral con Jóvenes

Las personas e instituciones que nos adherimos a este Manifiesto nos comprometemos a cooperar activamente en una nueva manera de proponer y vivir la fe con los jóvenes hoy. Por eso:

1) Adoptamos una mirada positiva y esperanzada hacia este mundo y hacia el momento que nos toca vivir: un mundo y una época que Dios ama. Inspirándonos en la Gaudium et Spes del Concilio Vaticano II, “los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los ‘jóvenes’ de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de ‘los acompañantes de jóvenes’. Nada hay en ‘la cultura juvenil’ que no encuentre eco en nuestro corazón”.

2) Estamos convencidos de que el futuro no es incierto, es de Dios. Nos disponemos a vivir más abiertos al viento y a las sorpresas del Espíritu, que nos precede y prepara la ruta de los jóvenes. Dios ama a los jóvenes y nos habla en ellos. Somos muchas las personas y comunidades cristianas que vivimos con pasión y gratuidad la evangelización de los jóvenes. Somos enviados para estar, escuchar, acompañar y amarles. Somos citados a explorar con ellos la sabiduría y los signos de Dios a través de sus tiempos y de sus culturas. Queremos ayudarles a prestar atención, a tomar conciencia y a consentir a una Presencia que ya habita en su corazón. Sólo podemos abrirnos a los jóvenes partiendo de ellos mismos e iniciando una comunicación libre y en plano de igualdad. Un joven nos ha formulado un deseo en el Fórum: “No quiero que se haga nada sobre nosotros sin contar con nosotros”.

3) Estamos convencidos de que Jesús es el centro. Jesucristo está vivo en medio de nosotros. Queremos presentar con nuestro testimonio y nuestra palabra a Jesús, respuesta creíble y completa para los jóvenes hoy. Nuestro horizonte es poder decir como san Pablo “para mí la vida es Cristo” (Flp 1,21). El papa Benedicto XVI nos confiesa y enseña: “Cristo no quita nada y lo da todo”.

4) Estamos convencidos de que todos somos necesarios. En la Iglesia cabemos todos. Nadie sobra. Nos necesitamos unos a otros. Estamos urgidos a la comunión en la Iglesia local, presidida por el Obispo. Para eso, hemos de mantener y recrear nuestras identidades, relativizar modos y estilos, poner en juego los dones y carismas y trabajar en red. La fuente viva de la comunión es la Eucaristía: participando del mismo pan, todos nosotros formamos un solo cuerpo que queda expresado en múltiples miembros que enriquecen a la Iglesia y al mundo. La comunión es la entraña de la misión. Juntos nos ponemos en misión con los jóvenes, lo que nos exige respuestas audaces y renovadoras en el seno de la Iglesia.

5) Nos comprometemos a promover comunidades cristianas que susciten y acompañen el proceso de los jóvenes. Que les busquen, les acojan en su realidad concreta y les propongan explícitamente el evangelio de Jesucristo que llama a la fraternidad.

6) Nos comprometemos a apostar por una pastoral de la fe. “No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva” (Benedicto XVI, Deus caritas est). Deseamos partir de la experiencia espiritual que los jóvenes ya viven, recuperando la interioridad como camino que conduce al reconocimiento del amor de Dios en nuestras vidas. Buscamos que los jóvenes descubran su vocación, construyan su identidad personal, fijen los ojos en la Palabra de Dios, celebren con sabor de fiesta su fe, vivan apasionados por la justicia y la solidaridad, estén presentes en los ambientes juveniles, dialoguen con otras culturas y religiones… Nos abrimos a nuevos lenguajes sobre Dios que ayuden a que los jóvenes narren las huellas de Dios en sus vidas.

7) Nos comprometemos a vivir con un corazón samaritano. El ejercicio del amor solidario es un buen camino para encontrar o recuperar la fe. Los jóvenes necesitan tomar conciencia de su responsabilidad hacia quienes sufren la injusticia, la enfermedad y la soledad, el racismo y la exclusión, la falta de oportunidades y el aislamiento social… Un corazón transformado por la solidaridad es un corazón abierto a los caminos del Espíritu. Así se consolida la construcción de un mundo nuevo y de un cuerpo universal.

8) Queremos compartir la alegría de la fe con todos los jóvenes: “Lo que hemos visto y oído, os lo anunciamos, para que también vosotros estéis en comunión con nosotros” (1Jn 1,3). Con ellos y desde ellos, el Espíritu nos invita a esbozar la Iglesia del mañana. Una Iglesia que acoge con el corazón agradecido la invitación del Papa Benedicto XVI a los jóvenes del mundo entero a celebrar su fe en la próxima Jornada Mundial de la Juventud que tendrá lugar en Madrid en agosto de 2011, donde todos podamos explicitar la afirmación de su antecesor Juan Pablo II: ‘Vale la pena dedicarse a la causa de Cristo’. En este caminar nos sentimos acompañados por María, nuestra Madre, fiel modelo de discípula para todos.

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lunes, 10 de noviembre de 2008

119. ¿Qué Fórum fue realmente?

Resulta bastante sorprendente encontrar muy diferentes valoraciones del Fórum de Pastoral con Jóvenes, dependiendo de la fuente de la que proceda la valoración.
En unas se recuerda sobre todo como un encuentro fecundo, en el que se palpó la esperanza de una Iglesia integradora, abierta, positiva, acogedora, actual y actualizada.
En otras, se reseña principalmente el gran éxito de convocatoria del cardenal Rouco, que consigue reunir a dos mil jóvenes en Madrid y aprovecha para animar a participar en la próxima JMJ11.

El título de la crónica de Vida Nueva que reseñé en la entrada anterior era "Todos somos necesarios para revitalizar la Iglesia". Pero la verdad, no parece que hablen del mismo acontecimiento, y eso me hace pensar en cómo puede conjugarse esto con ese objetivo, por otra parte tan evidente, de "Todos somos necesarios".

Sólo para ilustrar a lo que me refiero he seleccionado dos valoraciones, ambas globalmente positivas pero bastante diferentes: la que hace Cristina Ruiz Fernández, en Alandar, que puede leerse en la web de Redes Cristianas: "Logramos caminar por las alturas" (que también critica la visión parcial que, en opinión de la autora, han dado del Fórum algunos medios más "conservadores") y la de Fidel Mateos (el joven español invitado a la comida privada con el Papa en la JMJ08) en su blog "Jóvenes en acción", "Crónica del Fórum de Pastoral con Jóvenes".

Pongo como muestra, a continuación, sólo la reseña que se hace de dos intervenciones concretas (la del cardenal arzobispo de Madrid y la de José Luis Cortés) en cada una de dichas valoraciones:

Cristina Ruiz en Alandar:

"Sólo encuentro entre las “Noticias” de Google algunas citas del discurso de Rouco, pero ninguna alusión a la brillante valentía de José Luis Cortés al hablar de Dios sin tapujos. Y ninguna alusión a los minutos de aplausos sostenidos que recibió por parte del público. [...]
Valientes igual que Cortés, con el mayor de los sentidos poéticos y la más profunda autenticidad, jóvenes que mostraron la homosexualidad, la inmigración, la discapacidad como realidades cotidianas que necesitan ser integradas de forma positiva en la Iglesia. Y que todo el mundo lo vea.
No se refleja en los artículos publicados hasta ahora toda la esperanza, la voluntad de superar barreras, el afán por construir e integrar que se ha vivido estos días. Quienes estuvimos ahí lo vimos y lo sentimos. Pero quienes no estuvieron, por ahora, sólo lo verán como un encuentro más de los seguidores de Rouco envueltos en banderas españolas (de las cuales, por cierto, creo que no ví ninguna). Sólo lo recibirán como un anticipo rancio de las Jornadas Mundiales de la Juventud, como una cosa que, desde luego, no va con ellos."

Y Fidel Mateos en "Jóvenes en acción":
"Me quedo después con la fotografía del Cardenal de Madrid sonriendo y animándonos a todos de cara a la Jornada Mundial de la Juventud de 2011, con esa fuerza, inteligencia y experiencia que demuestra. [...]
Sí que he borrado una fotografía a la que no quiero dar mucha importancia, sólo decir que Cortés vive aún con cámaras que no son digitales y con un carrete en blanco y negro, pero lo siento, ni uso sus medios, ni saco esas fotos tan irreales, pero le animo a ver el álbum de la Iglesia Católica en contacto con los jóvenes, seguro que en el diálogo de las fotografías que sí se viven en la Iglesia se quedaría con muchas y más positivas y esperanzadoras. [...]
El Espíritu ha estado presente, aunque otros se hayan colado haciendo ruido, pero eso no es de Dios, sólo quiero fotografías unidas entre los que demos el siguiente paso, aunque salgamos menos en la orla."

Como comentaba antes, sería estupendo que alguien que hubiera participado en el FPJ nos hiciera llegar directamente una reseña de su experiencia personal del Fórum... En cualquier caso, creo que debemos tener esperanza y confiar en que esa presencia del Espíritu que ambos (Cristina y Fidel) pudieron palpar dé todos los frutos que son tan deseables y tan necesarios en ésta, nuestra Iglesia, la que queremos sea de todos.

Entretanto, os dejo otra valoración más, en la web de pastoral de los Claretianos: "Estuvimos en el Foro, como es normal" . Quizás es, de las que he leído, una de las que más me han gustado y me ha hecho lamentar perdérmelo.

Julio (Montpellier)

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118. Fórum de Pastoral con Jóvenes: el día después

Con el título "Todos somos necesarios para revitalizar la Iglesia", la web de la revista Vida Nueva ha publicado un resumen a modo de evaluación de los tres días del Fórum de Pastoral con Jóvenes celebrado este fin de semana. Es un interesante resumen, aunque quizás algo breve. Podéis encontrar algunos otros buscando por medio de Google.

Estaría bien, si alguien de alguna comunidad de Encomún estuvo por allí (aparte de Pedro José, que estuvo ocupado participando en una de las mesas redondas), que nos contara una versión más próxima del encuentro. ¿Os animáis alguno?

Por otro lado, los que tengáis suscripción a la revista Vida Nueva, podéis además consultar el Pliego del último número, "¿Qué pinta Dios en tu vida?", con un resumen de testimonios de jóvenes.

Se supone que estos testimonios estarán disponibles dentro de poco en la web del Fórum: FPJ, que seguirá estando disponible como punto de encuentro. También se publicará en esta web el Manifiesto final del Fórum, que recoge el sentir general de estas jornadas traducido en varias palabras clave: esperanza, ilusión, protagonismo, comunión…

Julio (Montpellier)

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jueves, 9 de octubre de 2008

97. Fórum de Pastoral con Jóvenes

Los próximos días 7,8,9 de Noviembre tendrá lugar en el Palacio de Congresos de Madrid el Fórum de Pastoral con Jóvenes, un evento eclesial que pretende impulsar la creación de redes colaborativas entre los grupos de iglesia jóvenes que trabajan con jóvenes.

Está impulsado desde los Escolapios y la Fundación SM, pero como puede verse en la Web del evento, está patrocinada por las principales editoriales católicas y tiene detrás un amplio respaldo de delegaciones de pastoral diocesanas, congregaciones religiosas y movimientos.

Según se señala en el Dossier que puede descargarse desde la propia web o directamente desde este enlace:

"El Fórum pretende ser un nuevo estilo de trabajo en red de la pastoral juvenil diocesana y española. El evento de noviembre es un impulso a converger y transparentar todas aquellas plataformas pastorales que están, educan y se comprometen con los jóvenes. Por tanto, el Fórum no es únicamente el evento de noviembre, sino que ya es una experiencia de comunión y una dinámica de trabajo que va integrando muchos de los esfuerzos en pastoral con jóvenes teniendo en cuenta la identidad de las personas y los grupos bajo el paraguas de las iglesias locales ejercitando mejor el arte de la común implicación."

A continuación incluyo el lema y los objetivos (la Agenda detallada del encuentro y toda la información restante puede encontrarse en el Dossier):

Lema:
"Caminar por las alturas" (Hab. 3,19)
En la web hay un estupendo documento de trabajo, que explica el por qué de este lema tomado del profeta Habacuc, y que relaciona la actitud de este profeta bíblico con la realidad de los jóvenes de hoy.

Objetivo General:
Hacemos memoria, nos encontramos y soñamos la pastoral con jóvenes para animar y acompañar vocaciones religiosas.

Objetivos Específicos:
  1. Contemplar el camino recorrido en los últimos 50 años.
  2. Conocer y compartir la situación actual: realidades, procesos, iniciativas, recursos, testimonios,…
  3. Proyectar horizontes de futuro.
  4. Favorecer redes de trabajo, vida y reflexión pastoral.
  5. Reconocer y alentar la presencia transformadora de los jóvenes cristianos
  6. en nuestra sociedad.
Destinatarios:
Preferentemente jóvenes (mayores de 18 y menores de 35 años) que acompañan a otros jóvenes, y los que no son tan jóvenes.

La cosa promete, desde luego. Os dejo también el sugerente video de convocatoria:



Julio (Montpellier)

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